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A Ti Dios mío honor y gloria por todos los siglos

"A los pies del Señor, Oh Jesús escondido, Amor eterno, Vida nuestra, Divino Insensato que Te has olvidado de Ti Mismo y nos ves solamente a nosotros.

Aún antes de crear el cielo y la tierra, nos llevabas en Tu Corazón.

Oh Amor, oh abismo de Tu humillación, oh misterio de felicidad, ¿por qué es tan pequeño el numero de los que Te conocen? ¿Por qué no encuentras reciprocidad?

Oh Amor Divino, ¿por qué ocultas Tu belleza? Oh Inconcebible e Infinito, cuanto más Te conozco Te comprendo menos; pero como no alcanzo a comprenderte, comprendo más Tu grandeza.

No envidio el fuego a los serafines, porque en mi corazón tengo depositado un don mayor.

Ellos Te admiran en éxtasis, pero Tu Sangre se une a la mía. El amor, es el cielo que nos está dado ya aquí en la tierra. Oh, ¿por qué Te escondes detrás de la fe?

El amor rasga el velo. No hay velo delante de los ojos de mi alma, porque Tu Mismo me has atraído desde la eternidad al seno de un amor misterioso.

Oh indivisible Trinidad, único Dios, a Ti honor y gloria por todos los siglos."

(D. 278)

El gran don que Dios nos dá en la Fiesta de la Divina Misericordia:


Pocas personas estan consientes del regalo tan grande nos da Nuestro Señor Jesucristo el día de la Fiesta de la Divina Misericordia,

 Avisemos a personas cercanas a nosotros de esta gran oportunidad y gracia hoy Domingo 12 de Abril 2015

"Es como si fuera un segundo bautismo", nos explica el P. Ignacy Rozycki, doctor en Teología Dogmática, nombrado por el Papa Juan Pablo II para examinar las revelaciones a Santa Faustina, en un análisis que fue aprobado por Juan Pablo II y la Congregación para la doctrina de la fe:

"La muerte de Jesús en la cruz fue para el perdón de nuestros pecados y los pecados de todo el mundo. En el mensaje de la Divina Misericordia revelada a Santa Faustina, Jesús pide que a las 3 de la tarde nos sumerjamos en su Pasión. San Juan Bautista sumergía a las personas en el agua porque es un símbolo de purificación. A través de Su muerte en la cruz, Jesús limpia a las almas con el agua que fluyó de su costado, y luego les dá al alma vida nueva con la sangre que brotó de su cuerpo sagrado.

¿Qué sucede en la Fiesta de la Misericordia? que Él hace esta gracia extraordinaria disposición de los pecadores, una vez más, y nuestras almas pueden ser purificadas y renovadas, se nos da una nueva vida, un nuevo comienzo. En este día Jesús te permite estar al pie de la Cruz. Él te está haciendo presente en el momento en que Él expiró, ya que fue en ese momento que la Misericordia Divina fue ganada para el mundo.


Dimas fue el primero en beneficiarse de esta victoria sobre la muerte, porque fue entonces cuando el Padre dió a Jesús el poder de la Divina Misericordia. El P. Ignacy Rozycki, doctor en Teología Dogmática nombrado por el Papa Juan Pablo II para examinar las revelaciones a Santa Faustina, llegó a la conclusión de que la gracia extraordinaria dada por Jesús en la Fiesta de la Misericordia es un don de la gracia sólo igualada por la del Santo Bautismo .


Esto significa que en este día su alma puede llegar a ser tan pura como el día de su bautismo. Esto significa que usted está comenzando su vida de nuevo y usted sólo tiene que preocuparse por los pecados que cometeremos en el futuro, tus pecados del pasado ya no existen. No importa qué pecado ha cometido en tu vida el pasado usted consigue la remisión completa, (perdón) de todos los pecados del pasado, sin tiempo en el Purgatorio*

Ya que nuestro Señor dijo a Santa Faustina que perdonará la pena merecida por los pecados ya confesados:

 "Pide a Mi siervo fiel que en aquel día hable al mundo entero de esta gran misericordia Mía; que quien se acerque ese día a la Fuente de Vida, recibirá el perdón total de las culpas y de las penas..." (Diario 300)

"Así que en la Fiesta de la Misericordia, nos ha llevado a la colina del Calvario, y nosotros, como Dimas, somos escuchados por Jesús, Él está ahí con nosotros en ese día nos limpia con el agua que fluyó de su costado, lo que ocurre cuando lleguemos a la confesión, el sacramento de la reconciliación, y entonces estamos comenzando una nueva vida por la transfusión de su sangre divina que recibimos en la Sagrada Comunión, en Su presencia.

Por lo tanto, nos sumerge en este día en el agua bendita y Su Sangre Divina. Nuestra presencia en la Fiesta de la Misericordia también está dando testimonio de nuestra fe, nuestra creencia en por qué Jesús murió en la cruz. En la Fiesta de la Misericordia, nuestras almas se están elogiando al Padre, por el Hijo, Jesucristo.

"Este día estarás conmigo en el paraíso"

El regalo que usted recibe en la Fiesta de la Misericordia es la que ha dado a Dimas, si usted muriera al día siguiente, iría directamente a su presencia en el Paraíso. Porque en la Fiesta de la Misericordia, su vida pasada es perdonada, no hay nada por lo que usted será juzgado.

Nosotros debemos, por supuesto, ser conscientes de que la Fiesta de la Misericordia implica un extraordinario acto de perdón, y así nosotros debemos perdonar a los demás, ya que uno de nuestros fracasos como seres humanos es no querer perdonar a nuestro projimo, pero sí esperamos ser perdonados por los errores que hemos hecho en la vida.

Si afirmamos estar sin pecado en este día, entonces debemos perdonar a todos los que nos han ofendido en nuestras vidas, no importa lo mal que nos trataron. En este día debe entregar a Jesús y dejar que El se encargue de ese mal que nos hicieron.

Nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros, si nosotros no perdonamos a todos los demás en este día. Antes de la confesión piense en los nombres de los que ha tenido una queja y pida al Señor que quite toda la amargura de su alma.

Esto es importante. Si confesamos nuestros pecados, debe incluir confesar la amargura en contra de los demás. Al ir a la comunión en el día de hoy estamos afirmando que no tenemos pecado en nuestra alma, no vaya si no ha perdonado a todos los que le han ofendido en su vida, si hay algo que no ha confesado, ir a la comunión, sería un gran error, porque entonces en vez de recibir la gracia de Dios que recibiría la ira de Dios.

No es justo decir, yo puedo ser perdonado de mis pecados, pero los que me han ofendido no deben ser perdonados. En la Fiesta de la Misericordia, debemos perdonar a nuestros enemigos y orar por ellos, así como pedimos perdón por los pecados que hemos cometido.

Si lo hacemos bien, en preparación para este gran don de la misericordia, el amor de Dios nos abraza y nos concede la gracia que Él nos ha prometido en esta ocasión extraordinaria, la Fiesta de la Misericordia.

Este análisis por P. Ignacy Rozycki, doctor en Teología Dogmática fue aprobado por Juan Pablo II y la Congregación para la fe."*

Para recibir esta gran gracia debemos:


Confesarnos y recibir la sagrada Eucaristía en el día. Si la confesión no está disponible en ese día, debe ser lo más cerca posible del día. Santa Faustina lo hizo en el sábado antes de la Fiesta. La comunión, como siempre, debe recibirse dignamente y debe acompañarse por la Confianza completa en la Misericordia Divina. (II.138) (III.1109)

Aquí puede descargar gratuitamente una hoja para imprimir Guía para exámen de conciencia y ayuda para hacer una buena confesión.                (aquí para confesión para niños)


Preparación personal para esta fiesta
  • Hacer la Novena
  • Confesarnos antes o en el día de la Fiesta
  • Hacer actos de misericordia.
Nosotros debemos ser misericordiosos con otros en nuestras palabras, hechos y oraciones.
La palabra misericordiosa - Perdonando y consolando a los demás
La obra misericordiosa - Cualquiera de las obras corporales de misericordia
La oración misericordiosa – Orar y rezar para pedir Misericordia para el mundo

* Este post esta basado en el escrito "Un segundo bautismo" 
escrito por el P. Ignacy Rozycki, en la web DivineMercy.org

Feliz Fiesta de la Divina Misericordia 2015


Según el deseo expreso de N.S. Jesucristo transmitido a Santa Faustina Kowalska, la Fiesta litúrgica de la Divina Misericordia debía celebrarse el segundo domingo de Pascua, para subrayar aquella íntima unión que se establece entre el misterio pascual de la Salvación y la Fiesta. La liturgia de este día  alaba especialmente al Señor en Su misericordia.

El 30 de abril del año 2000, coincidiendo con la canonización de Santa Faustina, “Apóstol de la Divina Misericordia”, su Santidad Juan Pablo II instituyó oficialmente la Fiesta de la Divina Misericordia a celebrarse todos los años en esa misma fecha: domingo siguiente a la Pascua de Resurrección.
En su homilía, el Papa pronunció las siguientes palabras:

“Así pues, es importante que acojamos íntegramente el mensaje que nos transmite la palabra de Dios en este segundo domingo de Pascua, que a partir de ahora en toda la Iglesia se designará con el nombre de "Domingo de la Divina Misericordia".

La Fiesta de la Divina Misericordia tiene como fin principal hacer llegar a los corazones de cada persona el siguiente mensaje: Dios es Misericordioso y nos ama a todos ... "y cuanto más grande es el pecador, tanto más grande es el derecho que tiene a Mi misericordia" (Diario, 723).

Este es el tiempo de misericordia, amigos ¡aprovechemoslo!


En este mensaje, que Nuestro Señor nos pide que tengamos plena confianza en Su Misericordia, y que seamos siempre misericordiosos con el prójimo a través de nuestras palabras, acciones y oraciones... "porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil" (Diario, 742).

Con el fin de celebrar apropiadamente esta festividad, se recomienda confesarse y recibir la Santa Comunión el día de la Fiesta de la Divina Misericordia.

La gracia que recibiremos en este día nos perdona el pecado y la pena. "Quien se acerque ese día a la Fuente de Vida, recibirá el perdón total de las culpas y de las penas." (Diario 300).

Esto es que si morimos poco tiempo después de este día iremos muy poquito tiempo al purgatorio, (si no cometemos pecados mortales claro) pues se nos borrará la pena que merecíamos por nuestros pecados que hicimos antes de la Fiesta.

El mensaje de Misericordia es que Dios nos Ama – a todos- no importa cuan grande sean nuestras faltas. Él quiere que reconozcamos que Su Misericordia es más grande que nuestros pecados, para que nos acerquemos a Él con confianza, para que recibamos su Misericordia y la dejemos derramar sobre otros. De tal manera de que todos participemos de Su Gozo. Es un mensaje que podemos recordar tan fácilmente como un ABC.

A — Pide su Misericordia. Dios quiere que nos acerquemos a Él por medio de la oración constante, arrepentidos de nuestros pecados y pidiéndole que derrame Su Misericordia sobre nosotros y sobre el mundo entero
B — Sé misericordioso – Dios quiere que recibamos Su Misericordia y que por medio de nosotros se derrame sobre los demás
C — Confía completamente en Jesús – Dios nos deja saber que las gracias de su Misericordia dependen de nuestra confianza. Mientras más confiemos en Jesús, más recibiremos.


Dios nos ayude a confesarnos con verdadero arrepentimiento para poder recibirlo y recibir también las grandes gracias que nos quiere dar en este gran día de la Misericordia.

Requisitos para celebrar la fiesta:
Para celebrar esta Fiesta se reza la Novena a la  Divina Misericordia que inició el viernes santo
  • Celebración de la fiesta el primer domingo después del Domingo de Pascua,
  • Venir al Señor con un corazón humilde y contrito, arrepentirse de todo pecado.
  • Confiar firmemente en la Divina Misericordia del Señor.
  • Confesarse (con un sacerdote) en ese día si es posible, de otra manera siete días antes o después según aprobación de la Iglesia.
  • Recibir la Sagrada Eucaristía el día de la Fiesta..
  • Venerar la imagen de la Divina Misericordia.
  • Ser misericordioso como Dios es misericordioso, practicar obras de misericordia, físicamente ayudando a otros o espiritualmente con oraciones de intercesión. 
Fuentes: Catholic.net, buenanueva.net

Hoy Viernes Santo inicia la Novena a la Divina Misericordia


Nuestro Señor le pidió a Santa Faustina que iniciara una novena el día Viernes Santo, y terminando el día anterior al día de la Fiesta de la Misericordia.

Sor Faustina escribió en su Diario: "El Señor me pidió que rezara este rosario (la coronilla) durante los nueve días que preceden a la Fiesta de la Misericordia, comenzando el día de Viernes Santo. Entonces, me dijo: Por esta novena concederé todas las gracias posibles a las almas (11, 197). También se puede hacer esta novena en otros momentos y por cualquier necesidad.

Palabras de Nuestro Señor que Sor Faustina tomó por escrito:

"Deseo que durante estos nueve días encamines almas hasta el manantial de Mi misericordia, para que encuentren allí la fortaleza, el refugio y toda aquella gracia que necesiten en las penalidades de la vida, y especialmente en la hora de la muerte. Cada día traerás a Mi corazón un grupo de almas diferentes y las sumergirás en el océano de Mi misericordia y Yo conduciré todas esas almas a la mansión de Mi Padre... Todos los días implorarás a Mi Padre gracias para esas almas en atención a los méritos de mi amarga Pasión". (1209)

"Yo (Sor Faustina) contesté: Jesús, no sé cómo hacer esta novena y qué almas traer al abrigo de Tu Compasivo Corazón. Jesús contestó que El me haría saber qué almas encaminar hasta su corazón cada día. (Diario HI, pp. 57-65)


EnlaceBaja gratis la novena en PDF para imprimir

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Novena en tamaño carta ( imagen en blanco y negro)

Novena en letra grande


Hay oraciones para cada día Y luego se reza la coronilla de la Divina Misericordia.

Aquí para bajar Coronilla para imprimir

Viernes Santo. Jesús en la Cruz


"Viernes Santo. A las tres de la tarde vi a Jesús crucificado que me miró y dijo: Tengo sed. De repente ví que de su costado salieron los dos mismos rayos que están en la imagen. En el mismo momento sentí en el alma el deseo de salvar las almas y de anonadarme por los pobres pecadores. Junto a Jesús agonizante me ofrecí al Padre eterno por el mundo. Con Jesús y por Jesús y en Jesús estoy unida a Ti, oh Padre Eterno. El Viernes Santo, Jesús sufrió ya de manera distinta en el alma que el Jueves Santo." (Diario 648)

"De pronto vi. a Jesús crucificado que me dijo: Busca la fuerza y la luz en Mi Pasión. Terminada la confesión medite la tremenda Pasión de Jesús y comprendí que lo que yo sufría era nada en comparación con la Pasión del Creador y que cada imperfección, hasta la mas pequeña, había sido la causa de aquella tremenda Pasión. Luego mi alma fue compenetrada por un gran arrepentimiento y solo entonces sentí que estaba en el mar insondable de la misericordia de Dios. Oh, qué pocas palabras tengo para expresar lo que siento." (Diario 654)

"Durante la Santa Misa vi al Señor Jesús clavado en la cruz, entre grandes sufrimientos. Un silencioso gemido salia de su Corazón, un momento después dijo: Deseo, deseo la salvacion de las almas; ayudame, hija Mia, a salvar las almas. Une tus sufrimientos a Mi Pasion y ofrécelos al Padre Celestial por los pecadores." (Diario 1032)

"Por la noche vi al Señor Jesús crucificado. De las manos y de los pies y del costado goteaba la
Sacratisima Sangre. Un momento después Jesús me dijo: Todo esto por la salvación de las almas. Reflexiona, hija Mia, sobre lo que haces tú para su salvación. Contesté: Jesús, cuando miro Tu Pasion no hago casi nada para salvar las almas. Y el Señor me dijo: Has de saber, hija Mia, que tu cotidiano, silencioso martirio en la total sumisión a Mi voluntad introduce a muchas almas al cielo y cuando te parezca que el sufrimiento sobrepasa tus fuerzas, mira Mis llagas, y te elevaras por encima del desprecio y de los juicios humanos. La meditación de Mi Pasion te ayudara elevarte por encima de todo. Entendi muchas cosas que antes no había logrado comprender." (Diario 1184)

"Viernes Santo. Vi al Señor Jesús martirizado, pero no clavado a la cruz, antes de la crucifixión y me dijo: Tú eres Mi corazón, habla a los pecadores de Mi misericordia. Y el Señor me mostró interiormente todo el abismo de su misericordia por las almas y conocí que lo que había escrito era, verdaderamente, una gota." (Diario 1666)

Jueves Santo: aceptar la Voluntad de Dios con sumisión

"(14) 25 III 1937. Jueves Santo. Durante la Santa Misa vi al Señor que me dijo: Apoya tu cabeza sobre Mi pecho y descansa. El Señor me abrazó a su Corazón y dijo: Te daré una pequeña parte de Mi Pasión, pero no tengas miedo, sino que sé valiente; no busques alivio, sino que acepta todo con  sumisión a Mi voluntad.

Mientras Jesús se despedía de mi, un dolor tan grande estrechó mi alma que es imposible expresarlo. Me abandonaron las fuerzas físicas, Salí rápidamente de la capilla y me acosté en la cama. Me olvidé de lo que pasaba alrededor de mi, mi alma estaba deseando al Señor y toda la amargura de su Corazón divino se comunicó a mí. Eso duró no más de tres horas.

Rogué al Señor que me preservara de la vista de los que me rodeaban. Aunque traté, no pude tomar ningún alimento durante todo el día, hasta la noche. Deseaba ardientemente pasar toda la noche en la oscuridad  con el Señor Jesús. Recé hasta las once, a las once el Señor me dijo: Ve a descansar, te he hecho vivir durante tres horas lo que he sufrido durante toda la noche. Y en seguida me acosté en la cama.

Estaba completamente sin fuerzas físicas, la pasión me las quitó del todo. Todo el tiempo estaba como desmayada, cada latido del Corazón de Jesús repercutía en mi corazón y traspasaba mi alma.

Ciertamente si ese martirio hubiera sido solamente mío, habría sufrido menos, pero cuando miraba a Aquel a quien mi corazón había amado con todas las fuerzas, que Él sufría y yo no le podía dar ningún alivio, mi corazón se despedazaba en el amor y la amargura. Agonizaba con Él y no podía morir; pero no cambiaria ese martirio por todas las dichas del mundo.

En ese sufrimiento mi amor aumentó de modo indecible. Sé que el Señor me sostenía con su omnipotencia ya que de otro modo no habría podido resistir ni un momento. Viví junto con Él toda clase de tormentos de modo singular. El mundo no conoce todavía todo lo que Jesús ha sufrido.  Le hice compañía en el Huerto de los Olivos y en la oscuridad del calabozo, en los interrogatorios de los tribunales, estuve con Él en cada etapa de su Pasión; no se ha escapado a mi atención ni un solo movimiento, ni una sola mirada Suya, conocí toda la omnipotencia de su amor y de su misericordia hacia las almas.” (D. 1053-1054)

Mi misericordia es mas grande que tu miseria y la del mundo entero

- El alma: Señor, temo que no me perdones un numero tan grande de pecados; mi miseria me llena de temor.

- Jesús: Mi misericordia es mas grande que tu miseria y la del mundo entero. ¿Quién ha medido Mi bondad? 

Por ti bajé del cielo a la tierra, por ti dejé clavarme en la cruz, por ti permití que Mi Sagrado Corazón fuera abierto por una lanza, y abri la Fuente de la Misericordia para ti. 

Ven y tomas las gracias de esta fuente con el recipiente de la confianza. Jamás rechazaré un corazón arrepentido, tu miseria se ha hundido en el abismo de Mi misericordia. 

¿Por qué habrias de disputar Conmigo sobre tu miseria? Hazme el favor, dame todas tus penas y toda tu miseria y Yo te colmaré de los tesoros de Mis gracias.

D.1485

La grandeza de la Santa Misa

Un gran misterio se hace durante la Santa Misa. Con qué devoción deberíamos escuchar y participar en esta muerte de Jesús.

Un día sabremos lo que Dios hace por nosotros en cada Santa Misa y qué don prepara para nosotros en ella.

Sólo su amor divino puede permitir que nos sea dado tal regalo. Oh Jesús, oh Jesús mío, de qué dolor tan grande está penetrada mi alma, viendo una fuente de vida que brota con tanta dulzura y fuerza para cada alma.

Y sin embargo veo almas marchitas y áridas por su propia culpa.
Oh Jesús mío, haz que la fortaleza de Tu misericordia envuelva a estas almas.

D.914

Adoración



"Recuerdo que recibí luz en la mayor abundancia durante la adoración de media hora que hacia todos los días durante la Cuaresma, postrándome en cruz delante del Santísimo Sacramento. En aquel tiempo me conocí más profundamente a mí y a Dios.

Para hacer aquella oración encontré muchos obstáculos, a pesar de tener el permiso de las Superioras. El alma debe saber que para orar y perseverar en la oración, tiene que armarse de paciencia y con esfuerzo superar las dificultades exteriores e interiores.

Las dificultades interiores: el desaliento, la aridez, la pereza, las tentaciones; las exteriores: el respeto humano y la necesidad de respetar los momentos destinados a la oración. Yo misma experimenté que si no rezaba la oración en el momento establecido, después tampoco la rezaba, porque no me lo permitían los deberes y si la recé, fue con gran dificultad, porque el pensamiento huía hacia los deberes.

Me sucedió también esta dificultad que si el alma había rezado bien la oración y había salido de ella con un profundo recogimiento interior, otras personas perturbaban ese recogimiento.

Así, pues, es necesaria la paciencia, para perseverar en la oración. Me sucedió más de una vez que cuando mi alma estaba sumergida en Dios más profundamente y sacaba mayor provecho de la oración, y la presencia de Dios la acompañaba durante el día, y en el trabajo había más concentración y más perfección, y más empeño en el deber, no obstante me sucedía que justamente entonces recibía el mayor número de reproches de ser negligente, indiferente a todo, porque las almas menos recogidas quieren que las demás se les parezcan, ya que constituyen para ellas un remordimiento continuo."

D. 147

La amargura del Huerto de los Olivos


Ofrecí el día de hoy por los sacerdotes; hoy he sufrido más que cualquier otro día, interior y exteriormente.

No sabia que era posible sufrir tanto en un solo día.

Traté de hacer la Hora Santa en la que mi espíritu ha probado la amargura del Huerto de los Olivos.

Lucho sola, sostenida por su brazo, contra toda clase de dificultades que se presentan delante de mi como muros inmóviles, sin embargo tengo confianza en la potencia de su nombre y no tengo miedo de nada.

D.823

El milagro de la Divina Misericordia restaura a esa alma en toda su plenitud

"Escribe de Mi Misericordia. Di a las almas que es en el tribunal de la misericordia donde han de buscarconsuelo ; allí tienen lugar los milagros más grandes y se repiten incesantemente. 

Para obtener este  milagro no hay que hacer una peregrinación lejana ni celebrar algunos ritos exteriores, sino que basta acercarse con fe a los pies de Mi representante y confesarle con fe su miseria y el milagro de la
Misericordia de Dios se manifestará en toda su plenitud. 


Aunque un alma fuera como un cadáver descomponiéndose de tal manera que desde el punto de vista humano no existiera esperanza alguna de restauración y todo estuviese ya perdido. No es así para Dios. 

El milagro de la Divina Misericordia restaura a esa alma en toda su plenitud. 

Oh infelices que no disfrutan de este milagro de la Divina Misericordia; lo pedirán en vano cuando sea demasiado tarde."

D. 1448

Con paciencia y esfuerzo persevera en la oración



"Recuerdo que recibí luz en la mayor abundancia durante la adoración de media hora que hacia todos los días durante la Cuaresma, postrándome en cruz delante del Santísimo Sacramento. En aquel tiempo me conocí más profundamente a mí y a Dios. 

Para hacer aquella oración encontré muchos obstáculos, a pesar de tener el permiso de las Superioras. El alma debe saber que para orar y perseverar en la oración, tiene que armarse de paciencia y con esfuerzo superar las dificultades exteriores e interiores. 

Las dificultades interiores: el desaliento, la aridez, la pereza, las tentaciones; las exteriores: el respeto humano y la necesidad de respetar los momentos destinados a la oración. Yo misma experimenté que si no rezaba la oración en el momento establecido, después tampoco la rezaba, porque no me lo permitían los deberes y si la recé, fue con gran dificultad, porque el pensamiento huía hacia los deberes. 

Me sucedió también esta dificultad que si el alma había rezado bien la oración y había salido de ella con un profundo recogimiento interior, otras personas perturbaban ese recogimiento. 

Así, pues, es necesaria la paciencia, para perseverar en la oración. Me sucedió más de una vez que cuando mi alma estaba sumergida en Dios más profundamente y sacaba mayor provecho de la oración, y la presencia de Dios la acompañaba durante el día, y en el trabajo había más concentración y más perfección, y más empeño en el deber, no obstante me sucedía que justamente entonces recibía el mayor número de reproches de ser negligente, indiferente a todo, porque las almas menos recogidas quieren que las demás se les parezcan, ya que constituyen para ellas un remordimiento continuo."

D. 147

Sentir la prueba de las pruebas: el abandono absoluto, la desesperación

"Después de un largo momento, al entrar en la celda una de las hermanas me encontró casi muerta. Se asustó y fue a la Maestra que en virtud de la santa obediencia me ordenó levantarme del suelo y en seguida sentí las fuerzas físicas, y me levanté del suelo temblando toda.

La Maestra se dio cuenta inmediatamente del estado de mi alma, me habló de la inconcebible misericordia de Dios y dijo: No se preocupe por nada, hermana, se lo ordeno en virtud de la santa obediencia. Y continuó: Ahora veo que Dios la llama a una gran santidad, el Señor la desea tener cerca de sí, permitiendo estas cosas, tan pronto. Sea fiel a Dios, hermana, porque esto es una señal de que la quiere tener en lo alto del cielo. Pero yo no entendí nada de estas palabras."

"Al entrar en la capilla, sentí como si todo se hubiera alejado de mi alma; como si yo hubiera salido recientemente de la mano de Dios, sentí que mi alma era intangible, que yo era una niña pequeña. De repente vi interiormente al Señor quien me dijo: No tengas miedo, hija Mia, Yo estoy contigo. En aquel mismo momento desaparecieron todas las tinieblas y los tormentos, los sentidos [fueron] inundados de
una alegría inconcebible, las facultades del alma coladas de luz."

"Quiero decir también que, aunque mi alma ya estaba bajo los rayos de su amor, no obstante, las huellas del suplicio soportado quedaron en mi cuerpo dos días más. El rostro pálido como de una muerta y los ojos inyectados de sangre. Solo Jesús sabe lo que sufrí. Comparado con la realidad, es pálido lo que he escrito. No sé expresarlo, me parece que he vuelto del mas allá. Siento aversión a todo lo que esta creado. Me
abrazo al Corazón de Dios, como el niño recién nacido al pecho de su madre. Miro todo con ojos distintos. Estoy consciente de lo que el Señor ha hecho en mi alma con una palabra; de esto vivo. El recuerdo del martirio sufrido me da escalofríos. No hubiera creído que es posible sufrir tanto si yo mismo no lo hubiera pasado. Es un sufrimiento totalmente espiritual."

"Sin embargo, en todos estos sufrimientos y combates no abandoné la Santa Comunión. Cuando me pareció que no debía recibirla, entonces iba a ver a la Maestra y le decía que no podía ir a la Santa Comunión, que me parecía que no debía recibirla. Sin embargo ella no me permitía abandonar la Santa Comunión; y yo iba a recibirla, y me daba cuenta de que solo la obediencia me había salvado. La Maestra misma me dijo después que “estas experiencias habían pasado pronto solamente porque usted, hermana, fue obediente. [Fue por] el poder de la obediencia que usted pasó tan valientemente [la prueba].” Es verdad que el Señor mismo me liberó de este suplicio, pero la fidelidad a la obediencia le agradó.

Aunque estas cosas son espantosas, no obstante ningún alma debería asustarse demasiado, porque Dios nunca da por encima de lo que podemos soportar. Y por otra parte, quizás nunca nos dé a nosotros suplicios semejantes, y lo escribo porque si el Señor quiere llevar un alma a través de tales sufrimientos, que no tenga miedo, sino que sea fiel a Dios en todo lo que depende de ella. Dios no hará daño al alma,
porque es el Amor Mismo y por este amor inconcebible la llamó a la existencia. Pero cuando yo me encontraba angustiada, no lo comprendía." (Diario 102 - 106)

Pruebas espirituales: La aprueba de las pruebas, El abandono absoluto – la desesperación. 1/3

La prueba de las pruebas, El abandono absoluto – la desesperación. 2/3

Recibe las gracias que Dios te da

"El Señor me dijo:  

Deseo darme a las almas y llenarlas de Mi amor, pero son pocas las almas que quieran aceptar todas las gracias que Mi amor les ha destinado. 

Mi gracia no se pierde; si el alma para la cual está destinada no la acepta, la recibe otra alma." (D. 1017)

Pedir la gracia de conocernos a nosotros mismos según Dios

"Cuando me enviaron para un tratamiento a la casa de Plock, tuve la suerte de adornar con flores la capilla. Eso fue en Biala.

La Hermana Tecla no siempre tenía tiempo, pues a menudo yo sola adornaba la capilla. Un día recogí las más bellas rosas para adornar la habitación de cierta persona. Al acercarme al pórtico, vi. al Señor Jesús que estaba de pie en ese pórtico y me preguntó amablemente:

Hija Mía, ¿a quien llevas estas flores?

Mi silencio fue la respuesta al Señor, porque en aquel momento me di cuenta de que tenía un sutil apego a esa persona de lo que antes no me daba cuenta. Jesús desapareció en seguida.

En el mismo instante tiré las flores al suelo y fui delante del Santísimo sacramento con el corazón lleno de agradecimiento por la gracia de haberme conocido a mi misma. Oh Sol Divino, en Tus rayos el alma ve aun los mas pequeños granitos de polvo que no Te agradan." (D. 71)

Pruebas enviadas por Dios a un alma particularmente amada


  " Tentaciones y oscuridades: Satanás.

El amor del alma no es todavía como Dios lo desea. De repente el alma pierde la presencia de Dios. Se manifiestan en ella distintas faltas y errores con los cuales tiene que llevar a cabo una lucha encarnizada.

 Todos los errores levantan la cabeza, pero su vigilancia es grande. En el lugar de la anterior presencia de Dios ha entrado la aspereza y la sequía espiritual, no encuentra satisfacción en los ejercicios espirituales, no puede rezar, ni como antes, ni como oraba ahora. Lucha por todas partes y no encuentra satisfacción. Dios se le ha escondido y ella no encuentra satisfacción en las criaturas, y ninguna criatura sabe consolarla.

El alma desea a Dios apasionadamente, pero ve su propia miseria, empieza a sentir la justicia de Dios. Ve como si hubiera perdido todos los dones de Dios, su mente esta como nublada, la oscuridad envuelve toda su alma, empieza un tormento inconcebible. El alma ha intentado presentar su estado al confesor, pero no ha sido comprendida. Se hunde en una inquietud aun mayor. Satanás comienza su obra.

   La fe queda expuesta al fuego, la lucha es dura, el alma hace esfuerzos, persevera junto a Dios con un acto de voluntad. Con el permiso de Dios, Satanás sigue mas adelante, la esperanza y el amor están puestos a prueba. Estas tentaciones son terribles, Dios sostiene al alma ocultamente. Ella no lo sabe, ya que de otra forma no podría resistir. Y Dios sabe lo que puede mandar al alma. El alma [es] tentada de incredulidad respecto a las verdades reveladas, a la falta de sinceridad frente al confesor.

Satanás le dice: Mira, nadie te comprenderá ¿para que hablar de todo esto? En sus oídos suenan las palabras de las cueles ella queda aterrorizada y le parece que las pronuncia contra Dios. Ve lo que no le gustaría ver. Oye lo que no quiere oír, y es terrible no tener en tales momentos al confesor experto.

Ella soporta solo todo el peso; pero dentro de lo que está en su poder, debe buscar a un confesor bien informado, porque puede quebrarse bajo este peso, y ocurre con frecuencia que esta al borde del abismo.

Todas estas pruebas son duras y difíciles. Dios no las da a un alma que anteriormente no haya sido admitida a una comunión mas profunda con Él, y no haya disfrutado de las dulzuras del Señor, y también Dios tiene en eso sus fines insondables para nosotros.

Muchas veces Dios prepara de modo semejante al alma a los designios futuros y a grandes obras. Y quiere probarla como oro puro, pero éste no es todavía el fin de la prueba. Existe todavía la prueba de las pruebas, esto es [sentir] el rechazo total por parte de Dios." (D. 96- 97)

Pedir gracia para no vacilar en las pruebas

"Cuando el Rev. Sopocko fue a la Tierra Santa, confesaba a la Comunidad el Padre jesuita, Dabrowski.

 Durante una confesión me preguntó si estaba consciente de la vida superior que había en mi alma y que era de un grado sumamente alto.

Contesté que estaba consciente de ello y de lo que sucedía en mi interior. A esto el Padre me contestó: No le está permitido, hermana, destruirlo en su alma ni [puede] modificar nada por sí misma.

 No en todas las almas es evidente esta gran felicidad de la vida superior, en usted, hermana, es visible, porque es de un grado altísimo. Tenga cuidado, hermana, de no malgastar estas grandísimas gracias de Dios, grande por su [la frase interrumpida].

Antes, sin embargo, este Padre me había expuesto a muchas pruebas. Y cuando le dije que el Señor quería de mí aquellas cosas, se burló de mí y me hizo venir a confesarme a las ocho de la noche.

Y cuando fui a las ocho, el hermano estaba cerrando ya la iglesia. Y cuando le dije que informara al Padre que yo había venido y que había sido el Padre que me había dicho venir a esa hora, el buen frailecito fue y advirtió al Padre. El Padre le ordenó decirme que a esa hora los Padres no confesaban.

Y volví a casa con nada y no me confesé más con él, pero hice por él una hora de adoración y ciertas mortificaciones, para impetrarle la luz de Dios para que pudiera entender las almas.

Pues, cuando el Rev. Sopocko salía y él lo sustituía, me vi. obligada a confesarme con él. Sin embargo, si bien antes no quería reconocerlas, ahora me obliga a una gran fidelidad a estas inspiraciones interiores.

A veces Dios permite que sucedan esas cosas, pero sea adorado en todo. Pero es necesaria, sin embargo, una gran gracia para no vacilar." (D. 271-272)

Aprovechar el momento presente

"Oh, Dios mío Cuando miro hacia el futuro, me atemorizo, Pero ¿por qué sumergirse en el futuro?  Para mi solamente el momento actual es de gran valor, Ya que quizá el futuro nunca llegue a mi alma.

El tiempo que ha pasado no está en mi poder.
Cambiar, corregir o agregar, No pudo hacerlo ningún sabio ni profeta,
Así que debo confiar a Dios lo que pertenece al pasado.

Oh momento actual, tú me perteneces por completo, deseo aprovecharte cuanto pueda, Y aunque soy débil y pequeña, me concedes la gracia de tu omnipotencia.

Por eso, confiando en Tu misericordia, camino por la vida como un niño pequeño y cada día Te ofrezco mi corazón inflamado del amor por Tu mayor gloria." (D. 2)

Cuando tendemos a la perfección, llevamos a muchas almas a la santidad

"Hija mía, cuando estaba ante Herodes he obtenido para ti la gracia de saber elevarte por encima del desprecio humano y de seguir fielmente mis pasos. 

Calla cuando no quieren reconocer tu verdad, ya que así eres más convincente.

Has de saber, hija Mía, que cuando tiendes a la perfección, llevas a muchas almas a la santidad y si no procuraras la santidad, por la misma razón muchas almas permanecerían imperfectas. 

Has de saber que su perfección dependerá de tu perfección y la mayor parte de su responsabilidad recaera sobre ti. 

Y me dijo: No temas, niña Mía, sino que sé fiel a Mi gracia……" (D. 1164 - 1166)

Con la obediencia damos gloria a Dios y adquirimos méritos


"En algún momento Jesús me dijo: Ve a la Madre Superiora y dile que te permita llevar el cilicio  durante siete días, y durante la noche te levantarás una vez y vendrás a la capilla.

Contesté que sí, pero tuve cierta dificultad en hablar con la Superiora. Por la noche Jesús me preguntó: ¿Hasta cuando lo vas a aplazar?

Decidí decirlo a la Madre Superiora durante el primer encuentro. Al día siguiente, antes del medio día, vi. que la Madre Superiora iba al refectorio y como la cocina, el refectorio y la habitación de Sor Luisa están casi contiguas, entonces invite a la Madre Superiora a la habitación de Sor Luisa y le comunique lo que el Señor Jesús solicitaba.

La Madre Superiora me contestó: No le permito llevar ningún cilicio. En absoluto. Si el Señor Jesús le da la fuerza de un gigante, yo le permitiré estas mortificaciones. Me disculpé con la Madre por haberle ocupado el tiempo y salí de la habitación.

Entonces vi. al Señor Jesús en la puerta de la cocina y dije al Señor: Me mandas ir a pedir estas mortificaciones y la Madre Superiora no quiere permitírmelas.

Entonces Jesús me dijo: Estuve aquí durante la conversación con la Superiora y sé todo. No exijo tus mortificaciones, sino la obediencia. Con ella Me das una gran gloria y adquieres méritos para ti.

(Diario 28)

Adorado seas, oh Dios misericordioso

Por haberte dignado descender de los cielos a esta tierra.

Te adoramos en gran humildad,

Por haberte dignado elevar todo el género humano.

 Insondable en Tu misericordia, inconcebible,

Por amor a nosotros has tomado el cuerpo

De la Virgen Inmaculada, jamás rozada por el pecado,

Porque así lo has establecido desde la eternidad.

La Santísima Virgen, esta azucena blanca como la nieve,

Es la primera en adorar la omnipotencia de Tu misericordia.

Su corazón puro se abre con amor a la venida del verbo,

Cree en las palabras del mensajero divino y se fortalece en la confianza." (D. 1746)

Yo Mismo te espero en el confesionario


"Hoy el Señor me dijo: Cuando te acercas a la confesión, a esta Fuente de Mi Misericordia, siempre fluye sobre tu alma la Sangre y el Agua que brotó de Mi Corazón y ennoblece tu alma. 

Cada vez que vas a confesarte, sumérgete toda en Mi misericordia con gran confianza para que pueda derramar sobre tu alma la generosidad de Mi gracia. 

Cuando te acercas a la confesión debes saber que Yo Mismo te espero en el confesionario, sólo que estoy oculto en el sacerdote, pero Yo Mismo actúo en tu alma. 

Aquí la miseria del alma se encuentra con Dios de la misericordia. Di a las almas que de esta Fuente de la Misericordia las almas sacan gracias exclusivamente con el recipiente de confianza. Si su confianza es grande, Mi generosidad no conocerá límites. 

Los torrentes de Mi gracia inundan las almas humildes.

Los soberbios permanecen siempre en pobreza y miseria, porque Mi gracia se aleja de ellos dirigiéndose hacia los humildes.
" (D. 1602)

Consejos de Jesús en las tentaciones

"Hoy, después de la Santa Comunión Jesús me ha dado de nuevo algunas indicaciones.

Primero: no luches sola contra la tentación, sino que descúbrela inmediatamente al confesor y entonces la tentación perderá toda su fuerza; 

segundo: en estas pruebas no pierdas la calma, vive Mi presencia, pide la ayuda de Mi Madre y la de los santos; 

tercero: ten la certeza de que Yo te miro y te sostengo; 

cuarto; no tengas miedo ni de las luchas espirituales ni de ninguna tentación, porque Yo te sostengo con tal de que tú quieras luchar; has de saber que la victoria siempre está de tu lado; 

quinto: has de saber que con una lucha intrépida Me das una gloria y ganas meritos para ti, la tentación ofrece la posibilidad de demostrarme tu fidelidad." (D. 1560)

Yo estoy contigo siempre y en todas partes


"Cuando me dio un poco de miedo de tener que estar sola durante largo tiempo fuera de la Congregación, Jesús me dijo: 

No estarás sola, porque Yo estoy contigo siempre y en todas partes; junto a Mi Corazón no tengas miedo de nada. 

Yo Mismo soy el artífice de tu salida. Has de saber que Mi ojo sigue con atención cada movimiento de tu corazón. 

Te traslado a aquel lugar aislado para conformar tu corazón según Mis designios futuros. ¿De que tienes miedo? Si estás Conmigo ¿quién se atreverá a tocarte? 

Me alegro grandemente de que Me digas tus temores, Hija Mía, háblame de todo simplemente y así como hablan los hombres, Me complacerás muchísimo con esto; Yo te entiendo, porque soy Dios – Hombre. 

Este lenguaje simple de tu corazón Me es mas agradable que los himnos compuestos en Mi honor. 

Has de saber, hija Mía, que cuanto mas sencillo es tu lenguaje, tanto mas Me atraes hacia ti. Y ahora, quédate tranquila junto a Mi Corazón, deja la pluma y prepárate para salir." (D. 797)

Obedecer en todo al director espiritual


"Hoy, durante la bendición vi a Jesús que me dijo estas palabras: 

Obedece en todo a tu director espiritual, su palabra es Mi voluntad; 

confírmate en lo profundo del alma en que Yo hablo por su boca y deseo que tu le reveles el estado de tu alma con la misma sencillez y sinceridad como lo haces delante de Mi. 

Te repito una vez mas, hija Mía, has de saber que su palabra es Mi voluntad para ti.

Hoy vi al Señor con una gran belleza y me dijo: Oh Mi querida hostia, ruega por los sacerdotes, especialmente en este tiempo de cosecha. 

Mi Corazón ha encontrado en ti su complacencia y por ti bendigo la tierra."




(D 979 - 980 )

Recibamos la Comunión para poder tener bondad


"Todo lo bueno que hay en mi es gracias a la Santa Comunión, le debo todo. 

Siento que este sagrado fuego me ha transformado totalmente. 

Oh, cuánto me alegro de ser Tu morada, oh Señor; mi corazón es un templo en que permaneces continuamente….." (D. 1392)

Quien no quiere pasar por la puerta de Mi misericordia, tiene que pasar por la puerta de Mi justicia

"Que los mas grandes pecadores [pongan] su confianza en Mi misericordia. 

Ellos mas que nadie tienen derecho a confiar en el abismo de Mi misericordia. 

Hija Mia, escribe sobre Mi misericordia para las almas afligidas. Me deleitan las almas que recurren a Mi misericordia.


A estas almas les concedo gracias por encima de lo que piden. 

No puedo castigar aún al pecador mas grande si él suplica Mi compasión, sino que lo justifico en Mi insondable e impenetrable misericordia. 

Escribe: Antes de venir como juez justo abro de par en par la puerta de Mi misericordia. Quien no quiere pasar por la puerta de Mi misericordia, tiene que pasar por la puerta de Mi justicia……" (D. 1146)

Dios mismo defiende al alma que lo ama sinceramente

" Hoy, durante la clase de catecismo he sido reafirmada en lo que había conocido a través del entendimiento interior y de lo que vivo desde hace mucho tiempo, a saber: si el alma ama sinceramente a Dios y está unida a Él interiormente, entonces aunque por fuera vive en condiciones difíciles, nada tiene el poder de oprimir su interior. 

Y entre la corrupción puede ser pura e intacta, porque el gran amor de Dios le da fuerza para luchar y Dios Mismo defiende de modo especial, e incluso de manera milagrosa, al alma que lo ama sinceramente." (D. 1094)

Un excelente consejo


" Un principio moral

Cuando no se sabe qué es mejor, hay que reflexionar y examinar y pedir consejo porque no se puede actuar en la duda de la conciencia. 

En la incertidumbre, decirse a sí mismo: cualquier cosa que haga estaría bien hecha, tengo la intención de hacerla bien. Dios acepta lo que nosotros consideramos bueno, y Dios lo acepta y considera bueno. 

No preocuparme si después de algún tiempo, aquellas cosas no resulten ser buenas. Dios mira la intención con la cual empezamos y según ella dará la recompensa. Es un principio al que debemos atenernos."

D. 880

No olvidemos rezar por los agonizantes

"Mi unión con los agonizantes sigue siendo muy estrecha. 

Oh, qué inconcebible es la Divina Misericordia, ya que el Señor me permite ser de ayuda a los agonizantes con mi indigna oración. 

En la medida en que puedo, trato de estar cerca de cada agonizante. 

Tengan confianza en dios, porque es bueno e inconcebible, su misericordia supera nuestra comprensión." 

(D. 880)

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