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Jesús en Tí confío: confiar siempre, incluso en el sufrimiento


Confiar en Jesús es fiarse de Él siempre, incluso en las horas más difíciles de la vida, creyendo que en cada momento nos ofrece su ayuda y consuelo: Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados... y yo los aliviaré (Mt 11, 25-30). Ciertamente Dios no puede querer ningún mal, sin embargo, cuando lo permite, es para sacar un bien. Así lo entendió Santo Tomás Moro, quien poco antes de su martirio, fue capaz de consolar a su hija Margarita con estas palabras: “Ten... ánimo hija mía... Nada puede pasarme que Dios no quiera. Y todo lo que Él quiere, por muy malo que nos parezca, es en realidad lo mejor” . 51

¿Qué nos toca hacer?; fiarnos de Él. Todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó, porque estaba cimentada sobre roca (Mt 7, 24-26). Si le hacemos caso, entonces, aunque vengan las crisis, tentaciones y enfermedades; los problemas en casa, con la novia o el novio, con los amigos, en la escuela o en el trabajo; las angustias económicas, las duda, la soledad, el dolor y la muerte, no solo no nos derrumbaremos, sino que podremos edificar cada vez más alto, hasta alcanzar la eternidad. Así ha sucedido con muchos santos, como San Francisco de Asís y San Ignacio de Loyola, quienes descubrieron que en el sufrimiento se esconde una fuerza que nos acerca a Dios, y nos permite descubrir el sentido de la vida.

Por eso, Jesús nos invita a una confianza total, incluso en medio del dolor. A Santa Faustina le dijo: No tengas miedo de los sufrimientos, Yo estoy contigo . 52Todo está en Mis manos53. Me alegro grandemente de que me digas tus temores... Yo te entiendo, porque Soy Dios-Hombre .54 Pon la cabeza sobre Mi pecho, sobre Mi Corazón y de él toma fuerza y fortaleza para todos los sufrimientos .55 También le recordó el valor salvífico del sufrimiento: Otras almas se beneficiarán de tus sufrimientos .56 Si; “Cristo ha elevado juntamente el sufrimiento humano a nivel de redención” 57 Por eso, San Pablo afirmaba: “Suplo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo por su cuerpo, que es la Iglesia” (Col 1, 24). “Sufro, pero no me avergüenza, porque sé a quien me he confiado” ( 2 Tim 1, 12). “Todo lo puedo en aquél que me conforta” ( Flp 4, 13). ¡Dejando al Señor que nos ayude, podremos cargar nuestra Cruz de cada día!.


Autor: P. Eugenio Lira Rugarcía 

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