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¿Cómo se ha manifestado la Misericordia de Dios en el mundo moderno?

El mensaje de Misericordia tiene una urgencia especial para nuestros tiempos. Dios quiere hablar a nuestra generación, desea que escuchemos y respondamos a su palabra. En esta generación tan marcada por la cultura de la muerte, por la crisis de fe, esperanza y caridad, por las guerras mundiales, las bombas atómicas, por el terrorismo, la autonomía y rebeldía contra Dios, de hombre querer ser como Dios, en era de violencia y destrucción familiar, de aborto, drogas, pobreza, desastres naturales, inmoralidades sexuales y de todo tipo, y de gran crisis en la Iglesia: Solo podemos exclamar: Ten Misericordia Señor, de nosotros y del mundo entero! (Cuando vemos las noticias: yo solo exclamo dos palabras: Misericordia y Ven pronto Señor)

En uno de los períodos más oscuros del siglo XX (entre la primera y la segunda guerra mundial), El Señor eligió a Sta María Faustina, religiosa polaca de la orden de Ntra. Señora de la Misericordia para que fuese como le dijo el 2 de febrero de 1938 el Señor: “Tú eres la secretaria de Mi misericordia; te he escogido para este cargo en ésta y en la vida futura.”

En la condición del mundo actual, en uno de los siglos de mayor oscuridad en el mundo y la Iglesia, el Señor ha querido recordarnos de su infinita misericordia, que se hace mas accesible a la medida en que mas la necesitamos.

La miseria humana no es un obstáculo para Mi misericordia. Hija mía, escribe que cuanto más grande es la miseria de las almas tanto más grande es el derecho que tiene a Mi Misericordia e invita a todas las almas a confiar en el inconcebible abismo de Mi Misericordia”. (D. 1182)

Santa Faustina juega un papel importantísimo e integral en este mensaje de misericordia porque Dios ha querido elegirla como su instrumento. Dios eligió su trompeta para anunciar su mensaje, no lo hizo con rayos ni truenos, sino con su secretaria y apóstol de misericordia. El signo de la importancia que el mensaje de la DM tiene para el mundo contemporáneo está claramente revelado: Su Canonización en el año Jubilar, año de gracia y misericordia, año que abriría las puertas del Corazón Misericordioso de Cristo para la humanidad. La primera santa del Tercer Milenio. El Santo Padre quiso dirigir la mirada del siglo que terminaba y del que comenzaba hacia la Misericordia de Dios. “¿Qué nos depararán los próximos años? ¿Cómo será el futuro del hombre en la tierra? No podemos saberlo. Sin embargo, es cierto que, además de los nuevos progresos, no faltarán, por desgracia, experiencias dolorosas. Pero la luz de la misericordia divina, que el Señor quiso volver a entregar al mundo mediante el carisma de sor Faustina, iluminará el camino de los hombres del tercer milenio.” “La canonización de sor Faustina tiene una elocuencia particular: con este acto quiero transmitir hoy este mensaje al nuevo milenio”.(Homilía de Canonización, JPII)



En uno de los siglos más oscuros, de mas pecado, de mayor rechazo al amor y la ley de Dios y en consecuencia, de mayor egoísmo y falta de caridad, Jesús se revela en la imagen de la DM con sus llagas, igual que en el Cenáculo se reveló a los Apóstoles temerosos ante la persecución, el miedo, el rechazo, tambaleantes en su fe, etc.. “Si no creéis en mis palabras, creed al menos en mis llagas” (D. 379) Se revela con las marcas de la Pasión, acto de la gran misericordia de Dios, pero resucitado, triunfante sobre el mal. El amor es mas fuerte que la muerte, el bien es mas fuerte que el mal. Y les dice: “La paz sea con vosotros”. Antes de pronunciar estas palabras, Jesús muestra sus manos y su costado, es decir, señala las heridas de la Pasión, sobre todo la herida de su Corazón, fuente de la que brota la gran ola de misericordia que se derrama sobre la humanidad. “De todas Mis llagas, como de arroyos, fluye la misericordia para las almas, pero la herida de Mi Corazón es la fuente de la Misericordia sin límites, de esta fuente brotan todas las gracias para las almas. Me queman las llamas de compasión, deseo derramarlas sobre las almas de los hombres.” (D. 1190) De ese corazón Santa Faustina, vió salir dos rayos de luz que iluminan el mundo: "Estos dos rayos -le explicó un día Jesús mismo- representan la sangre y el agua. ¡Sangre y agua! Lo que nos describe el evangelista san Juan, quien, cuando un soldado traspasó con su lanza el costado de Cristo en el Calvario, vio salir "sangre y agua" (Jn 19, 34). La misericordia divina llega a los hombres a través del corazón traspasado de Cristo : "Hija mía, di que soy el Amor y la Misericordia en persona", pedirá Jesús a sor Faustina (Diario, p. 374). Cristo derrama esta misericordia sobre la humanidad mediante el envío del Espíritu que, en la Trinidad, es la Persona-Amor. Y ¿acaso no es la misericordia un "segundo nombre" del amor (cf. Dives in misericordia, 7), entendido en su aspecto más profundo y tierno, en su actitud de aliviar cualquier necesidad, sobre todo en su inmensa capacidad de perdón? “Mi Corazón se alegra de este título de Misericordia”. (D. 300)

¿La humanidad de hoy, todos, no necesitamos tanto pedir y recibir el perdón de Dios? Si y mucho: “Mira y ve el género humano en el estado actual” (D. 445), pero con plena confianza que la Misericordia de Dios es infinita: “Deseo que se proclame esta gran misericordia que tengo a las almas pecadoras. Que el pecador no tenga miedo de acercarse a Mí. Me queman las llamas de la misericordia, que deseo derramarlas sobre la humanidad”. (D. 50)
“Deseo que el mundo entero conozca mi Misericordia; deseo conceder gracias inimaginables a las almas que confían en Mi Misericordia”. (D. 687)
“invita a las almas a una gran confianza en mi Misericordia insondable. Que no tema acercarse a Mí el alma débil, pecadora y aunque tuviera más pecados que granos de arena hay en la tierra, todo se hundirá en el abismo de Mi Misericordia” (D. 1059)
La paz está en peligro ha dicho tantas veces el Santo Padre. La paz es un anuncio de Misericordia Divina. No fue acaso entre las dos guerras mundiales, que Jesús vino a ofrecer su Misericordia, el único medio de alcanzar la paz, personal, familiar, social y mundial. Jesús dijo a Sta. Faustina: (D. 300) "La humanidad no encontrará ni paz ni tranquilidad hasta que no se vuelva con confianza a Mi Divina Misericordia".

Por: Madre Adela Galindo, Fundadora SCTJM  

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