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sábado, febrero 04, 2012

Conferencia sobre el sacrificio y la oración.


Hija Mía, quiero enseñarte a salvar las almas con el sacrificio y la oración.

Con la oración y el sacrificio salvarás mas almas que un misionero sólo a través de predicas y sermones.

Quiero ver en ti una ofrenda de amor vivo, ya que sólo entonces tiene el poder frente a Mí. Tienes que ser aniquilada, destruida, vivir como si estuvieras muerta en tu esencia más secreta.

Tienes que ser destruida en este rinconcito secreto donde el ojo humano no llega nunca y entonces serás para Mi una ofrenda agradable, un holocausto, lleno de dulzura y perfume y tu fuerza será potente cuando intercedas por alguien.

Por fuera tu sacrificio debe ser: escondido, silencioso, impregnado de amor, saturado de oración.

Exijo de ti, hija Mía, que tu sacrificio sea puro y lleno de humildad para que pueda complacerme en él. No te escatimaré Mi gracia para que puedas cumplir lo que exijo de ti.

Ahora te instruiré (124) en qué consistirá este holocausto en la vida cotidiana para preservarte de las ilusiones.

Aceptarás con amor todos los sufrimientos; no te aflijas si muchas veces tu corazón siente repugnancia y aversión por este sacrificio. Todo su poder está encerrado en la voluntad, por lo tanto los sentimientos contrarios no sólo no disminuyen este sacrificio a Mis ojos, sino que lo hacen más grande.

Has de saber que tu cuerpo y tu alma estarán a menudo en el fuego. Aunque en algunas horas no Me sientas, pero Yo estaré junto a ti. No tengas miedo, Mi gracia estará contigo…. ( Diario 1767 )
Ahora, pon la cabeza sobre Mi pecho, sobre Mi Corazón y de él toma fuerza y fortaleza para todos los sufrimientos, porque no encontrarás alivio ni ayuda ni consuelo en ninguna otra parte.
Debes saber, que vas a sufrir mucho, mucho, pero que esto no te asuste. Yo estoy contigo. (Diario 36)

Hija Mía, has de saber que con un acto de obediencia Me das mayor gloria que con largas plegarias y mortificaciones. (Diario 894)

Hija Mía, Me das la mayor gloria a través de la paciente sumisión a Mi voluntad, y te aseguras meritos tan grandes que no alcanzarías ni con ayunos ni con ningunas mortificaciones. Has de saber, hija Mía, que si sometes tu voluntad a la Mía, atraes sobre ti Mi gran complacencia; este sacrificio Me es agradable y lleno de dulzura, en él tengo complacencia, él es poderoso. (Diario 904)

No tengas miedo de nada, todas las dificultades servirán para que se realice Mi voluntad. (Diario 634)

¿Cuáles son las obras de Misericordia?

Las espirituales
Las corporales
1. Enseñar al que no sabe.

2. Dar buen consejo al que lo necesita.

3. Corregir al que se equivoca.

4. Perdonar las ofensas

5. Consolar al triste.

6. Soportar con paciencia los defectos del prójimo

7. Rogar a Dios por los vivos y difuntos

1 . Visitar y cuidar a los enfermos.

2. Dar de comer al hambriento.

3. Dar de beber al sediento.

4. Dar posada a peregrino.

5. Vestir al desnudo

6. Redimir al cautivo.

7. Enterrar a los muertos

¿Para qué sigo viviendo?

A veces encontramos personas que dicen “ya no sé para que vivo” o nosotros mismos tal vez por alguna situación podemos llegar a pensarlo, quien dice esto siente que ya no tiene 'por qué o para qué vivir', sin embargo Nuestro Señor Jesucristo nos da la solución a esto, en uno de los Mensajes.

Nos dice Santa Faustina: “Cuando, poco tiempo después de mis primeros votos, me enfermé y a pesar del Cordial y cariñoso cuidado de las Superioras, a pesar de los tratamientos médicos, no estaba ni mejor ni peor, entonces empezaron a llegarme voces de que fingía. Y así comenzó mi sufrimiento, se duplicó y duro un tiempo bastante largo. Un día me quejé ante Jesús que yo era una carga para las hermanas. Me contestó Jesús: No vives para ti, sino para las almas. Otras almas se beneficiarán de tus sufrimientos. Tus prolongados sufrimientos les darán luz y fuerza para aceptar mi Voluntad.” (Diario 67)

Como vemos Santa Faustina sufría mucho y se creía inútil, como nos pasa muchas veces a todos. En este caso debemos hacer lo que dice Nuestro Señor y ofrecer nuestros sufrimientos por otras almas que viven en pecado y que están a punto de condenarse por vivir apartadas de Dios.

Y no solo los sufrimientos sino también nuestras oraciones, como ya hemos visto el rezo de la Coronilla de la Misericordia puede ayudar a un moribundo que le falta confianza en la Misericordia de Dios, y con nuestra oración podemos ayudarle para que no se vaya al infierno.

Y también con nuestro Rosario, por la conversión de los pecadores, esto incluso sin salir de casa.

Y si queremos podemos hacer varias obras de Misericordia, las espirituales son:
1.Enseñar al que no sabe.
2. Dar buen consejo al que lo necesita.
3. Corregir al que se equivoca.
4. Perdonar las ofensas
5. Consolar al triste.
6. Soportar con paciencia los defectos del prójimo
7. Rezar a Dios por los vivos y difuntos.

Que mejor que vivir el resto de tiempo que nos quede de vida ayudando espiritualmente a otros, y aparte adquirimos méritos para el cielo.

Cuando escuchemos a alguien decir “ya no tengo por qué vivir” digámosle puedes vivir para ayudar a las almas, pues si a alguien lo tiene Dios con vida en esta tierra es para ser útil y ayudar a otros a que se salven. Y así no llegar al día de nuestro juicio con las manos vacías.

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