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sábado, junio 23, 2012

Hoy me preparo para la venida del Rey.


"Qué soy yo y qué eres Tú, Señor, Rey de la gloria, gloria inmortal.

Oh corazón mío, ¿te das cuenta de quién viene a visitarte hoy? Sí, lo sé, pero es curioso que no puedo comprenderlo. Oh, si fuera solamente un rey, pero éste es el Rey de reyes, Señor de los señores. Ante Él tiembla todo poder y autoridad. Hoy Él viene a mi corazón. Lo oigo acercarse, salgo a su encuentro y lo invito.

Cuando entró en la morada de mi corazón, mi alma se llenó de un respeto tan grande que se desmayó atemorizada, cayendo a sus pies. Jesús le dio su mano y le permitió bondadosamente sentarse a su lado. La tranquilizó:

Ves, he dejado el trono de los cielos para unirme a ti. Lo que estás viendo es apenas una pequeña muestra y tu alma se desmaya de amor.

¡Cuánto se asombrará tu corazón cuando Me veas en toda la plenitud de la gloria!

Quiero decirte, sin embargo, que la vida eterna debe iniciarse ya aquí en la tierra a través de
la Santa Comunión. Cada Santa Comunión te hace más capaz para la comunión con Dios por toda la eternidad."

"Así que, Rey mío, no Te pido nada aunque sé que me puedes dar todo. Te pido sólo una cosa: sé el Rey de mi corazón por los siglos, eso me basta." (Diario 1810)

jueves, junio 21, 2012

Sobre la vida interior

"Hoy, durante la Hora Santa pedí al Señor Jesús que se digne instruirme sobre la vida interior.

Jesús me contestó: Hija Mía, observa fielmente las palabras que te voy a decir: no valores demasiado ninguna cosa exterior, aunque te parezca muy preciosa. Olvídate de ti misma y permanece continuamente Conmigo.

Confíame todo y no hagas nada por tu cuenta y tendrás siempre una gran libertad de espíritu; ninguna circunstancia ni acontecimiento llegará a turbártela.

No prestes mucha atención a lo que dice la gente, deja que cada uno te juzgue según le guste. No te justifiques, eso no te causará daño.

Dalo todo a la primera alusión de petición, aunque fueran las cosas más necesarias; no pidas nada sin consultarme.

Deja que te quiten incluso lo que te mereces; la estima, el buen nombre; que tu espíritu esté por encima de todo esto. Y así liberada de todo, descansa junto a Mi Corazón, no permitas que nada turbe tu paz. Discípula, analiza las palabras que te he dicho.


Oh Amor mío, mi Maestro eterno, qué bueno es obedecer, porque [con la obediencia] entra en el alma la fortaleza y la fuerza para obrar. (Diario 1684 a 1686)

miércoles, junio 20, 2012

Invitar a Jesús a que se quede siempre en nuestro corazón

1 V [1938]. Esta noche Jesús me dijo: Hija Mía, ¿no te falta nada?

Contesté: Oh Amor mío, cuando te tengo a Ti, tengo todo.

Y el Señor a su vez contestó: Si las almas se abandonaran totalmente a Mí, Yo Mismo Me encargaría de santificarlas y las colmaría de gracias aun mayores.

Hay almas que frustran Mis esfuerzos, pero no Me desanimo; siempre que se dirigen
a Mí, Me apresuro a ayudarlas, protegiéndolas con Mi misericordia y les doy el primer lugar en Mi compasivo Corazón.


Escribe para las almas de los religiosos que es Mi deleite venir a sus corazones en la Santa Comunión, pero si en sus corazones está alguien Yo no puedo soportarlo y salgo de ellos cuanto antes llevándome todos los dones y las gracias que les he preparado y tal alma ni siquiera se da cuenta de Mi salida.

Después de algún tiempo, el vacío interior y el descontento le llamarán la atención.

Oh, si entonces se dirigiera a Mí, la ayudaría a limpiar el corazón, realizaría todo en su alma, pero sin su conocimiento y consentimiento no puedo administrar en su corazón.

(Diario 1682 - 1683)

martes, junio 19, 2012

Limpio el corazón para recibir al Señor


Cuán importante es estar en estado de gracia (bien confesados) para recibir a Nuestro Señor.

El dijo a Santa Faustina:

"13 II 1938. He visto con qué renuencia ha ido Jesús a algunas almas en la Santa Comunión. Y me ha repetido estas palabras: Voy a algunos corazones como a otra Pasión." (Diario 1598)

"Una vez, después de la Santa Comunión, oí estas palabras: Tú eres nuestra morada. En aquel momento sentí en el alma la presencia de la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, me sentía el templo de Dios, sentía que era hija del Padre; no se explicar todo, pero el espíritu lo entiende bien. Oh bondad infinita, cuánto Te humillas hasta una miserable criatura." (Diario 451)

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