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Oración para pedir el don de ser misericordiosos


Escrita por santa María Faustina


“Oh Señor, deseo transformarme toda en Tu misericordia y ser un vivo reflejo de Ti. Que este supremo atributo de Dios, es decir su insondable misericordia, pase a través de mi corazón al prójimo.

Ayúdame, oh Señor, a que mis ojos sean misericordiosos, para que yo jamás recele o juzgue según las apariencias, sino que busque lo bello en el alma de mi prójimo y acuda a ayudarla.

Ayúdame, oh Señor, a que mis oídos sean misericordiosos para que tome en cuenta las necesidades de mi prójimo y no sea indiferente a sus penas y gemidos.

Ayúdame, oh Señor, a que mi lengua sea misericordiosa para que jamás hable negativamente de mis prójimos sino que tenga una palabra de consuelo y perdón para todos.

Ayúdame, oh Señor, a que mis manos sean misericordiosas y llenas de buenas obras para que sepa hacer sólo el bien a mi prójimo y cargue sobre mí las tareas más difíciles y más penosas.

Ayúdame, oh Señor, a que mis pies sean misericordiosos para que siempre me apresure a socorrer a mi prójimo, dominando mi propia fatiga y mi cansancio. (...)

Ayúdame, oh Señor, a que mi corazón sea misericordioso para que yo sienta todos los sufrimientos de mi prójimo (...)

Que Tu misericordia, oh Señor mío, repose dentro de mí” (Diario, 163)

Sin cesar confíe plenamente en Jesús


La confianza en Jesús es la esencia del mensaje de la misericordia. Cuando vamos a una fuente, podemos sacer agua mientras tengamos un vaso o un recipiente en que poner el agua. Si nuestro vaso es pequeño, sacaremos poco agua; si es grande, sacaremos mucha. Y todos los que tengan un vaso podrán sacar agua de la fuente. El agua está ahí para nosotros y no se excluye a nadie. Lo único que necesitamos es un recipiente.


Así es la misericordia de Dios. En diversas revelaciones a Santa Faustina, nuestro Señor explica que la fuente es Su Corazón, el agua es Su misericordia y el recipiente es la confianza.

He abierto Mi Corazón como una Fuente viva de Misericordia. Que todas las almas tomen vida de ella. Que se acerquen con gran confianza a este mar de misericordia (Diario, 1520).En la cruz, la Fuente de Mi Misericordia fue abierta de par en par por la lanza para todas las almas, no he excluido a ninguna (1182). Ofrezco a los hombres un recipiente con el que han de venir a la Fuente de la Misericordia para recoger gracias. Ese recipiente es esta imagen con la firma: Jesús, en Ti confío (327). Las gracias de Mi misericordia se toman con un solo recipiente y éste es la confianza. Cuanto más confíe un alma, tanto más recibirá (1578).

En el Diario de Santa Faustina, oímos a nuestro Señor recordarnos que podemos confiar en Su amor y que sólo Él merece nuestra confianza:

Jamás rechazaré un corazón arrepentido (1485). Antes el cielo y la tierra se vuelven a la nada, que Mi misericordia deje de abrazar a un alma confiada (1777).
Pero la confianza es mucho más que solamente creer que Dios es confiable. Tenemos que actuar en base a esta creencia. La confianza comprende el retorno a Dios, una conversión verdadera y total de nuestras vidas a Dios, el arrepentirse de nuestros pecados y perdonar a los demás. La confianza es una fe viva.

Confianza quiere decir que aceptamos dejar que Dios sea Dios, dejando de tratar nosotros de ser Dios. (¡La confianza es el antídoto del primer pecado de Adán!) Quiere decir que aceptamos que Dios escriba el guión de nuestras vidas, en lugar de insistir nosotros en escribir nuestro propio guión. Quiere decir que aun en los momentos de dolor nos unimos al grito de Jesús en el huerto, "no se haga mi voluntad, sino la tuya" (Lucas 22, 42).

Las tres 'S' de la misericordia (Solicite Su misericordia, Sea misericordioso con los demás, Sin cesar confíe completamente en Jesús) están interrelacionadas y la confianza en Jesús es el ingrediente fundamental. No debemos pedir meramente la misericordia, ni debemos tratar simplemente de hacer el bien a los demás. Si pedimos con confianza total, nuestro Señor nos llenará de gracia para que podamos ser misericordiosos como nuestro Padre Celestial es misericordioso.

Soy el Amor y la Misericordia Misma. Cuando un alma se acerca a Mí con confianza, la colmo con tal abundancia de gracias que ella no puede contenerlas en sí mismas, sino que las irradie sobre otras almas (Diario, 1074).

Tomado del libro La Divina Misericordia Mensaje y Devoción.

fuente: ladivinamisericordia.org

Ser misericordioso con los demás


"La misericordia es el amor que se esfuerza por aliviar la miseria de otro. Es un amor activo, derramado sobre otros para sanar, consolar, confortar, perdonar y quitar el sufrimiento. Es el amor que Dios nos ofrece y es el amor que Él exige de cada uno de nosotros hacia el prójimo:

"Les doy un mandamiento nuevo... ustedes se amarán unos a otros como yo los he amado" (Juan 13, 34). "Sean compasivos, como su Padre es compasivo" (Lucas 6, 36).
Repetidas veces la Sagrada Escritura nos recuerda que la medida que usemos con otros, Dios la usará con nosotros (Lucas 6, 38), porque ciertamente Él "nos perdonará nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores" (Mateo 6, 12-14).

"Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia" (Mateo 5, 7), pero "el jucio será sin misericordia para el que no ha tenido misericordia" (Santiago 2, 13). Las parábolas del buen samaritano, el hombre rico y Lázaro, el siervo que no quería perdonar, nos demuestran esta verdad esencial: solamente dando misericordia podemos esperar recibirla; ya que seremos juzgados según nuestras acciones misericordiosas hacia otros: "Porque tuve hambre y ustedes me dieron de comer..." (Mateo 25, 35-46).

Nuestro Señor le habló a Santa Faustina sobre la importancia de las obras de misericordia durante varias ocasiones:

Exijo de ti obras de misericordia que deben surgir del amor hacia Mí. Debes mostrar misericordia al prójimo siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte... porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil (Diario, 742). Si el alma no practica la misericordia de alguna manera no conseguirá Mi misericordia en el día del juicio (1317).

¿Cómo ponemos la misericordia en práctica? Por medio de nuestras acciones, palabras y oraciones, haciendo obras corporales y espirituales de misericordia y desarrollando una actitud de misericordia en nuestras vidas diarias. Cada día podemos responder a la gente y a las circunstancias que encaramos sumergiéndolas en el mar de la misericordia de Dios. En vez de "maldecir la oscuridad" y desesperarnos sobre la condición del mundo, bendecimos al mundo con la misericordia de Dios y así dejamos que Dios lo sane.

Tomado del libro La Divina Misericordia Mensaje y Devoción.

Fuente: ladivinamisericordia.org

Rezan la Coronilla de la Divina Misericordia fuera de una clínica de abortos en EUA


Lo que puede pasar cuando rezamos la Coronilla

"Como consejera caminaba en frente de una de las pocas clínicas de aborto tardío que quedan en el país, sé que tengo que estar preparada espiritualmente para ser una herramienta eficaz para el Espíritu Santo.

La mayoría de nosotros asistimos a misa diaria, rezamos ante el Santísimo Sacramento, y rezamos el Rosario como parte de nuestra preparación para hacer frente a las mujeres que van en los abortos. Oramos por las mujeres antes de llegar el lunes por la mañana, oramos antes de empezar, oramos al mismo tiempo que están ahí fuera esperando a la mujer, y oramos después de que entran en la clínica. Oramos cuando estamos allí afuera y durante las conversaciones que tenemos con ellos, ya que van a la clínica del aborto.

Hay una gran multitud que reza allí regularmente todos los lunes también. Debido a estas oraciones vemos que las mujeres cambian de parecer casi todas las semanas y decide quedarse con sus bebés. Pero nos enfrentamos a un mal enorme, y mucha misericordia es necesaria para luchar contra ella. Yo estaba sentado en la oficina de Provida, justo enfrente de la misma clínica abortista, Leroy Carhart en Germantown, una pareja hace un par de semanas reflexionaban sobre el horror de los muchos abortos tardíos que había habido esa semana, y pensé: "Esta necesidad de la misericordia de Dios! Voy a rezar la Coronilla de la Divina Misericordia. Como yo nunca había orado solo antes, miré al cielo y empecé.

Cerca de las 3 de la tarde. A medio camino, una niña de 17 años de edad, caminaba hacia nuestra oficina pensando que estaba en la clínica de abortos. Se había retrasado su período y quería información sobre la píldora del aborto, por lo que empecé a hablar con ella. Para acortar la historia -... en el momento en que se fue, ella decidió quedarse con el bebé si estaba embarazada . Ella aprendió un poco sobre la planificación natural familiar, y pensó que podría ser una buena idea dejar de tener relaciones sexuales con su novio! Ella nunca se dio cuenta de que no estaba en la clínica de aborto!

Cuando se fue, terminé la Coronilla de la Divina Misericordia en un estado de conmoción y atónita sobre el poder de la oración.

El siguiente domingo, mi hijo Pablo y yo estábamos en frente de la clínica para la consejería de los domingos, pero nos perdimos el primer paciente que entró. Por lo tanto, rezamos la Coronilla de la Divina Misericordia y, específicamente, pedimos a Santa Faustina para que interceda por la mujer que había entrado. Rezamos para que ella tuviera una fuerte reacción negativa a la información acerca del aborto.

Curiosamente, justo después de que rezamos, Pablo escuchó un bebé llorando en el estacionamiento casi vacío. Luego yo también lo oí, y vimos a un hombre que llevaba un bebé que lloraba por las escaleras justo al lado de la clínica. Los dos nos preguntamos si se podía escuchar al bebé en el interior y confía en que era el caso. El abortista vino, y unos minutos más tarde, sale una pareja de Nueva Jersey. Ella estaba en su tercer trimestre del embarazo, y yo le pregunté si tuvo el aborto (el primer paso de un aborto tardío es una inyección letal, que mata al bebé.). Ella dijo que ella cambió de idea, y luego se marchó a toda prisa y no regresó a la clínica de esa semana!

Gracias, Santa Faustina! ¡Cuánto necesitamos la misericordia de Dios! La Coronilla de la Divina Misericordia es ahora parte de nuestro arsenal estándar en esta batalla por la vida que luchamos cada semana. Para obtener más información acerca de lo que nos enfrentamos, visite PrayForGermantown.com.

Por Elena Castellano
Traducción Ailyn

Fuente: www.marian.org

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