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"Algunas palabras sobre la confesión y los confesores. Recordaré solamente lo que experimenté y viví en mi propia alma. Hay tres cosas por las cuales el alma no saca provecho de la confesión en aquellos momentos excepcionales.

La primera es que el confesor conoce poco los caminos extraordinarios y muestra asombro si un alma le revela los grandes misterios que Dios realiza en el alma. Este asombro suyo pone en alarma a un alma sutil, y advierte que el confesor está indeciso en expresar su opinión; y si el alma nota esto, no se tranquiliza, sino que tiene aun mas dudas después de la confesión de cuantas tenia antes de ella, porque siente que el confesor la tranquiliza, [pero] él mismo no está seguro.

O bien, lo que me ha ocurrido a mí, que el confesor, sin poder penetrar algunos misterios del alma, le rehúsa la confesión, muestra un cierto temor al acercarse esa alma a la rejilla.
¡Cómo puede un alma en tal estado, adquirir tranquilidad en el confesionario, visto
que es tan sensible a cada palabra del confesor!.

Según mi parecer, en estos momentos de visitas especiales de Dios en el alma, si [el sacerdote] no la entiende,debería referirla a un confesor con experiencia y conocimiento, o él mismo adquirirluces para dar al alma lo que ella necesita, y no rehusarle simplemente la confesión,
porque de este modo la expone a un gran peligro y mas de un alma puedeabandonar el camino, en el cual Dios quería tenerla de modo particular. Es unacosa de gran importancia, porque yo misma lo experimenté, [esto es] que ya empezaba a vacilar a pesar de estos singulares dones de Dios; aunque Dios Mismo me tranquilizaba, no obstante deseaba siempre tener el sello de la Iglesia.

(52) La segunda cosa es que el confesor no permite expresarse sinceramente, manifiesta la impaciencia. El alma entonces se calla y no dice todo y por lo tantono saca provecho, cuando sucede que el confesor empieza a someter al alma a pruebas, y sin conocerla, en vez de ayudarle, le hace daño. Y eso porque ella sabe que el confesor no la conoce, dado que no le ha permitido revelarse completamente en cuanto a las gracias, ni tampoco en cuanto a la miseria. Pues la prueba no es apropiada.

Tuve algunas pruebas de las cuales me reí. Expresaré mejor esto con las palabras de que el confesor es el médico del alma, y, ¿cómo el médico, sin conocerla enfermedad, puede dar una medicina apropiada? Nunca. Porque no tendrá ningún efecto deseado, o le recetará demasiado fuerte y agravará la enfermedad y a veces, Dios no lo quiera, puede provocar la muerte, porque [es] demasiado fuerte. Lo digo por experiencia, que en algunos casos fue Dios Mismo que me sostenía.

La tercera cosa es que, a veces el confesor da poca importancia a las cosas pequeñas. En la vida espiritual no hay nada pequeño. A veces, una cosaaparentemente pequeña descubre algo de gran importancia, y para el confesor es unhaz de luz para conocer al alma. Muchos matices espirituales se esconden en cosaspequeñas.

No se levantará jamás un magnifico edificio si tiramos los ladrillos pequeños. De ciertas almas Dios exige una gran pureza, pues les envía un conocimiento mas profundo de la miseria. Iluminadas con la luz [que viene] de lo alto, conocen mejor lo que agrada a Dios y lo que no le agrada. El pecado es según el conocimiento y la luz del alma, lo mismo también las imperfecciones, aunque ella sabe que lo que se refiere estrictamente al sacramento es el pecado. Pero estas pequeñas cosas tienen una gran importancia en la aspiración hacia la santidad y el confesor no las puede menospreciar. La paciencia y la benevolencia del confesor abren el camino a los más profundos secretos del alma.

El alma casi inconscientemente revela la profundidad abismal y se siente más fuerte y más resistente, ahora lucha con más valor, hace más esfuerzos, porque sabe que debe rendir cuenta de ello.

(53) Recordaré una cosa más respecto al confesor. En ocasiones tiene que experimentar, tiene que poner a prueba, tiene que ejercitar, tiene que poner a prueba, tiene que ejercitar, tiene que conocer si está tratando con la paja o con el hierro, o con el oro puro. Cada una de estas tres almas necesita ejercitarse de un modo diferente. El confesor debe necesariamente formarse una opinión clara de cada una, para saber lo que puede soportar en determinados momentos, circunstancias y casos. En cuanto a mí, después de muchas experiencias, cuando me di cuenta de no ser comprendida, no revelaba mi alma y no turbaba mi tranquilidad. Pero esto sucedió solo, desde el momento en que todas estas gracias estaban bajo el juicio del confesor con
discernimiento, instruido y con experiencia. Ahora se como comportarme en ciertos casos." (Diario 112)

En los mayores sufrimientos recordemos a Jesús


"Oh mi Jesús, a pesar de la noche oscura en torno mío y de las nubes sombrías que me cubren el horizonte, se que el sol no se apaga.

Oh Señor, aunque no Te puedo comprender ni entiendo Tu actuación, confió, sin embargo en Tu misericordia.

Si es Tu voluntad, Señor, que yo viva siempre en tal oscuridad, seas bendito. Te pido una sola cosa, no dejes que Te ofenda de ningún modo.

Oh Jesús mío, solo Tú conoces las añoranzas y los sufrimientos de mi corazón. Me alegro de poder sufrir aunque sea un poco por Ti.

Cuando siento que el sufrimiento supera mis fuerzas,entonces me refugio en el Señor en el Santísimo Sacramento y un profundo silencio es mi oración al Señor." (Diario 73)

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