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Jesús está en el Sacerdote



"Jesús, he notado como si Te ocuparas menos de mí. Si, hija Mía, Me escondo detrás de tu director espiritual ; él se ocupa de ti según Mi voluntad, respeta cada palabra suya como si fuera Mía propia; él es el velo detrás del cual Me escondo. Tu director espiritual y Yo somos uno, sus palabras son palabras Mías. (Diario 1308)

"Hoy el Señor me dijo: Cuando te acercas a la confesión, a esta Fuente de Mi Misericordia, siempre fluye sobre tu alma la Sangre y el Agua que brotó de Mi Corazón y ennoblece tu alma. Cada vez que vas a confesarte, sumérgete toda en Mi misericordia con gran confianza para que pueda derramar sobre tu alma la generosidad de Mi gracia.
Cuando te acercas a la confesión debes saber que Yo Mismo te espero en el confesionario, sólo que estoy oculto en el sacerdote, pero Yo Mismo actúo en tu alma.

Aquí la miseria del alma se encuentra con Dios de la misericordia. Di a las almas que de esta Fuente de la Misericordia (7) las almas sacan gracias exclusivamente con el recipiente de confianza. Si su confianza es grande, Mi generosidad no conocerá límites.

Los torrentes de Mi gracia inundan las almas humildes.
Los soberbios permanecen siempre en pobreza y miseria, porque Mi gracia se aleja de ellos dirigiéndose hacia los humildes." (Diario 1602)

Ser pequeños ante la majestad de Dios


"Hoy, durante la Santa Misa, junto a mi reclinatorio he visto al Nino Jesús que parecia tener un año, y que me pidió tomarlo en brazos. Cuando lo tomé en brazos, se estrechó a mi corazón y dijo: Estoy bien junto a tu corazón. Aunque eres tan pequeño, yo sé que eres Dios.

¿Por qué tomas el aspecto de un chiquitín para tratar conmigo?
Porque quiero enseñarte la infancia espiritual. Quiero que seas muy pequeña, ya que siendo pequeñita te llevo junto a Mi Corazón asi como tú Me tienes en este momento junto a tu corazón.


En ese momento me quedé sola, pero nadie podrá comprender lo que sentia mi alma, estaba toda sumergida en Dios como una esponja arrojada en el mar…..
(Diario 1481)

Dios nos ama y nos ayuda incluso en nuestras caídas



 Oh Jesús mío, otra vez el arbitrio, pero no me desaniman mis caídas, sé perfectamente que soy la miseria misma. (D. 364)

"Quiero que seas como un oficial entrenado en la lucha que, entre el estruendo de las balas, sabe dar órdenes a los demás. Igualmente tu, hija Mía, entre las mas grandes dificultades, has de saber dominarte y que nada te aleje de Mi, ni siquiera tus caídas." (D. 1823)

"Ves, nina Mia, lo que eres por ti misma, y la causa de tus caidas está en que cuentas
demasiado contigo misma y te apoyas muy poco en Mi. Pero esto no debe entristecerte demasiado; estás tratando con el Dios de la Misericordia, tu miseria no la agotará, ademas no he limitado el número de perdones." (D. 1488)

"Oh Jesús, que fácil es santificarse; es necesario solamente un poco de buena voluntad. Si
Jesús descubre en el alma ese poquito de buena voluntad, entonces se apresura a entregarse al alma y nada
puede detenerlo, ni los errores, ni las caídas, nada en lo absoluto. Jesús tiene prisa por ayudar a esa alma,
y si el alma es fiel a esta gracia de Dios, entonces en muy poco tiempo puede llegar a la máxima santidad
a la que una criatura puede llegar aquí en la tierra. Dios es muy generoso y no rehúsa a nadie su gracia, da
más de lo que nosotros le pedimos. La fidelidad en el cumplimiento de las inspiraciones del Espíritu
Santo es el camino mas corto." (D. 291)

Lucha contra el enemigo


A pesar del silencio del alma estoy llevando a cabo una lucha continua con el enemigo del alma. Cada vez descubro sus nuevas asechanzas y la batalla arde de nuevo. (39) Me ejercito en tiempo de paz y vigilo que el enemigo no me sorprenda sin estar yo preparada; y cuando veo su gran furia entonces me quedo en la fortaleza, es decir en el santísimo Corazón de Jesús. (Diario 1287)

Oh, que dulce es trabajar por Dios y para las almas. No quiero descansar en el combate, sino que lucharé hasta el último soplo de vida por la gloria de mi Rey y Señor. No rendiré la espada hasta que me llame delante de su trono; no temo los golpes porque Dios es mi escudo. El enemigo debe tener miedo de nosotros y no nosotros del enemigo. Satanás vence solamente a los soberbios y a los cobardes, porque los humildes tienen la fortaleza. Nada confunde ni asusta a un alma humilde. He dirigido mi vuelo hacia el ardor mismo del sol y nada logrará bajármelo. El amor no se deja encarcelar, es libre como una reina, el amor llega hasta Dios. (Diario 450)

Jesús nos ama a pesar de nuestra miseria


Santa Faustina escuchó estas palabras, pero bien sabemos que Nuestro Señor nos las dice a todos los pobres pecadores que recurrimos a Él.

"Después de la Santa Comunión oí estas palabras: Ves lo que eres por ti misma, pero no te asustes de eso. Si te revelara toda la miseria que eres, morirías del horror.

Has de saber, sin embargo, lo que eres. Por ser tú una miseria tan grande, te he revelado todo el mar de Mi misericordia. Busco y
deseo tales almas como la tuya, pero son pocas; tu gran confianza en Mi Me obliga a concederte gracias continuamente.

Tienes grandes e inexpresables derechos sobre Mi Corazón, porque eres
una hija de plena confianza. No soportarías la inmensidad de Mi amor que tengo por ti, si te lo revelara aquí en la tierra en toda su plenitud.

A menudo levanto un poco el velo para ti, pero debes
saber que es solamente Mi gracia excepcional. Mi amor y Mi misericordia no conocen límites.
(Diario 718)

Mostrar misericordia con uno mismo


San Francisco de Sales escribió: "Ten paciencia con todas las cosas, pero sobre todo contigo mismo."

Sabemos de las obras espirituales y corporales de misericordia y tratar de ponerlas en práctica en nuestras relaciones con otras personas, pero se extiende la misma atención a nosotros mismos? Si no tenemos misericordia con uno de los más amados de Jesús, no tenemos misericordia con Él (Mateo 25:40). Y nosotros mismos estamos entre los seres queridos. Jesús nos ordena amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos (Marcos 12:31), lo que significa que estamos llamados a cuidar de nosotros mismos - nuestros cuerpos y espíritus - al igual que las obras de misericordia nos desafían a cuidar a los corporales y espirituales de nuestro prójimos. De hecho, ser misericordioso con nosotros mismos puede ser crucial para nuestra capacidad de ser misericordioso con los demás.

Recientemente he empezado a ir a la confesión una vez a la semana, y desde que he aprendido algo interesante: tengo que ir a la cama temprano. Confesiones frecuentes me obligan a notar los pecados que cometo una y otra vez, y resulta que casi todas las semanas tengo que confesar a la impaciencia, irritabilidad, pensamientos irritabilidad, la autocompasión, y juzgar.

Un sábado el Sacerdote sugirió que todo esto puede tener que ver con el estrés. Él tenía razón. ¿Cómo podría yo negar que estoy más probabilidades de romperse y perder la paciencia cuando estoy cansado o abrumado sensación? Yo hubiera sabido que antes de que él lo mencionó, y como me dijo mi acto de contrición, sentí un tirón en mi conciencia cuando se comprometió a "evitar las ocasiones de pecado." ¿Podría realmente la promesa de Jesús de evitar las ocasiones de pecado si seguía privandome de descanso, sabiendo que me llevaría a estar de mal humor con la gente?

Woodrow Wilson observó que "En la Oración del Señor, la primera petición es para pan de cada día. Nadie puede adorar a Dios y amar al prójimo con el estómago vacío". Yo enseño la escuela media, y hace unos años descubrí que no puedo ayunar durante un día de trabajo porque mi hambre me lleva a tratar a mis estudiantes con menos paciencia y mansedumbre de lo que debería. En el aula, tengo las obras espirituales y corporales de misericordia publicado con una nota: "Que la misericordia comience aquí y ahora". Yo escribí esa nota para recordarme que mi primer deber es ser misericordioso con mis alumnos.

Una vez que me di cuenta de que el ayuno no ayudaba a eso, yo sabía que tenía que parar, no importa lo bueno que era una cosa. Necesitaba misericordia para comenzar incluso más cerca de casa de lo que pensaba: conmigo mismo. Antes de que pudiera ser misericordioso con ellos, tenía que cuidar de mí mismo y asegúrarme de que tenía comida cuando lo necesitaba.

A veces perder el sueño o no comer puede ser un acto sagrado de amor, pero siempre se ejecuta en un tanque vacío puede socavar nuestra misión de difundir el mensaje de la Divina Misericordia. Recuerde, somos las manos y pies de Cristo y testigos aquí en la tierra. Si las manos y los pies carecen de la fuerza y ​​el testimonio carece de alegría, porque nosotros mismos hemos innecesariamente privados de las necesidades básicas, lo que se convierte de la importante labor que se nos ha dado para hacer?

Un sábado, cuando me confesé una vez de juzgar a los demás con dureza, el sacerdote me dijo: "Quiero que trabaje en el amor y la aceptación de sí mismo. Si usted no puede tener compasión por sí mismo, no puede tener compasión por nadie ." También tenía razón. Si constantemente me critican, es tentador mirar con suficiencia a los demás para sentirme mejor. Por otro lado, si yo me acepto como soy, yo no necesito para tratar de sentirse superior a los demás, por lo que puedo ver con ojos amorosos. La auto aceptación también me ayuda a evitar el hábito de pensamiento crítico que inevitablemente nubla mi forma de ver a todos, no sólo a mí.

Pero que la auto-aceptación tiene que ser ilimitado. Si mi amor por mí se convierte en humo cada vez que cometo un error, y Jesús me ordena amar a mi prójimo como a mí mismo, entonces mi amor por los demás no será muy semejante al de Cristo. Jesús nos manda como sus discípulos: "Como yo os he amado, que también os améis unos a otros" (Juan 13:34). Si he de amar a los demás como me amo a mí mismo y amarlos como Jesús me ha amado, entonces debo empezar por amarme a mí mismo como Jesús me ha amado, y no hay condiciones para ese amor. Santa Faustina que experimentó de primera mano después de haber recibido una visión del sufrimiento que le esperaba en la difusión del mensaje del Señor de la misericordia. Dios hizo a Santa Faustina entender que "todo el misterio dependía de su libre consentimiento al sacrificio", pero que "aún cuando [ella] no diera [su] consentimiento a esto ... El no disminuiría sus gracias, pero aún así seguiría teniendo la misma relación íntima con [ella] "(Diario, 135). Hemos heredado una gran lección de amor ilimitado, y al igual que la paz en el himno, hay que "dejar que comience con [nosotros]".

Marian Tascio es un profesor y escritor Inglés que vive en Yonkers, NY

Ser misericordiosos: proclamar la Misericordia de Dios

LAS PALABRAS

Dios nos ha regalado la capacidad de comunicarnos, don que debemos utilizar con responsabilidad, de tal manera que nos edifique a nosotros y a los demás, dando así gloria a Dios. De la abundancia del corazón habla la boca (Cfr. Mt 12, 34-35), ha dicho Jesús, Modelo de comunicación. Por eso San Pablo exhorta: No salga de vuestra boca palabra dañosa, sino la que sea conveniente para edificar según la necesidad y hacer el bien a los que os escuchen (Ef 4,25.29). Meditando esto, el Papa Juan Pablo II escribió: “La estatura moral de las personas crece o disminuye según las palabras que pronuncian y los mensajes que eligen oír”. 141

Jesús nos pide que practiquemos la misericordia de palabra, hablando siempre con la verdad, expresada con caridad. ¡Y qué más grande verdad que comunicar a los que nos rodean la misericordia divina!.¡Sólo Jesús puede calmar la sed de felicidad que todos llevamos dentro!: Por eso el Señor pidió a Santa Faustina, y a través de ella a nosotros: Haz lo que esté en tu poder para difundir la devoción a Mi misericordia. Yo supliré lo que te falta .142 A las almas que propagan la devoción a Mi misericordia, las protejo durante toda su vida como una madre cariñosa a su niño recién nacido y a la hora de la muerte no seré para ellas Juez sino salvador misericordioso . 143

Un día en que santa Faustina estuvo hablando de la Divina Misericordia a unas personas, Jesús mismo le dijo: Estoy muy contento... de que hayas dado a conocer Mi bondad a las almas y las hayas invitado a amarme . Hagamos lo mismo en nuestra familia y en nuestros ambientes, como Cristo, que aun frente al terreno difícil, no escatimó ninguna semilla (Cfr. Mt 13, 1-23) . 145 De ahí que el Papa Benedicto XVI nos exhorte: “La Iglesia de hoy debe reavivar en sí misma la conciencia de su deber de volver a proponer al mundo la voz de Aquel que dijo: Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida" (Jn 8, 12) . 146


Autor: P. Eugenio Lira Rugarcía 

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