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Jesús nos dá siempre fuerzas y nos ayuda a cumplir su Voluntad

 "Cuando me alejé del confesionario fui asaltada por innumerables tormentos.
Fui delante del Santisimo sacramento y dije: Jesús, sálvame. Tu ves que soy debil.

Entonces escuche estas palabras: Durante los ejercicios espirituales, antes de los votos perpetuos, te daré una ayuda.

Fortalecida por estas palabras, comencé a avanzar sin pedir consejo a nadie; sin embargo sentia tanta desconfianza hacia mi misma, que decidí acabar con esas dudas una vez por todas.

Asi pues, esperaba ansiosamente esos ejercicios espirituales que debian preceder los votos perpetuos; ya unos dias antes pedia incesamente al Señor la luz para el sacerdote que iba a confesarme, para que él decidiera de una vez, categóricamente, sí o no, y yo pensaba: Estaré tranquila una vez por todas Pero estaba preocupada si alguien quisiera escuchar todas esas cosas. Sin embargo, decidi no pensar nada en eso, y tener toda la confianza en el Señor. Me resonaban esas palabras: “Durante los ejercicios espirituales.”

Todo ya está preparado. Mañana por la mañana hemos de salir a Cracovia para los ejercicios espirituales. Hoy entré en la capilla para agradecer a Dios las innumerables gracias que me había concedido durante esos cinco meses. Mi corazon estaba profundamente conmovido frente a trantas gracias y la tutela de las Superioras.

Hija Mia, quedate tranquila, Me encargo de todos los asuntos. Yo Mismo los resolveré con las Superioras y con el confesor. Habla con el Padre Andrasz con la misma sencilles y confianza con la que hablas Conmigo." (D. 213-215)

El amor es el que dá valor a nuestras acciones


" Oh Jesús, me das a conocer y entender en qué consiste la grandeza del alma: no en grandes acciones, sino en un gran amor.

Es el amor que tiene el valor y él confiere la grandeza a nuestras acciones; aunque
nuestras acciones sean pequeñas y comunes de por si, a consecuencia del amor se harán grandes y
poderosas delante de Dios gracias al amor.

El amor es un misterio que transforma todo lo que toca en cosas bellas y agradables a Dios. El amor de
Dios hace al alma libre; es como una reina que no conoce el constreñimiento del esclavo, emprende todo con gran libertad del alma, ya que el amor que vive en ella es el estimulo para obrar.

Todo lo que la rodea, le da a conocer que solamente Dios es digno de su amor. El alma enamorada de Dios y en Él sumergida, va a sus deberes con la misma disposición con que va a la Santa Comunión y cumple también las acciones mas simples con gran esmero, bajo la mirada amorosa de Dios; no se turba si con el tiempo alguna cosa resulta menos lograda, ella está tranquila porque en el momento de obrar hizo lo que estaba en su poder.

Cuando sucede que la abandona la viva presencia de Dios, de la que goza casi continuamente, entonces
procura vivir de la fe viva; su alma comprende que hay momentos de descanso y momentos de lucha. Con
la voluntad está siempre con Dios. Su alma es como un oficial adiestrado en la lucha, desde lejos ve
dónde se esconde el enemigo y está preparada para el combate, ella sabe que no está sola; Dios es su
fortaleza." (D. 889 - 890)

Con Jesús tenemos el cielo en nuestro corazón



"El anochecer, Jesús, mañana por la mañana he de pronunciar los votos perpetuos.

Pedí a todo el cielo y la tierra, y todo lo que existe llamé a agradecer a Dios por esta gran e inconcebible gracia. De repente oí estas palabras: Hija Mía, tu corazón es el cielo para Mí.

Todavía un momento de oración y después hay que salir corriendo ya que nos echan de todas partes, porque arreglan todo para mañana; la capilla, el refectorio, la sala, y la cocina, y nosotras debemos acostarnos. Pero de dormir ni hablar. La alegría quitó el sueño. Pensaba ¿qué habrá en el cielo si ya aquí, en este destierro, Dios colma mi alma de tal modo?" (D. 238)

Oración especial para la conversión de los pecadores


+ Hoy, Jesús me dijo: Deseo que conozcas mas profundamente el amor que arde en Mi Corazón por las almas y tu comprenderás esto cuando medites Mi Pasión. Apela a Mi misericordia para los pecadores, deseo su  salvación. 

Cuando reces esta oración con corazón contrito y con fe por algún pecador, le concederé la gracia de la conversión. Esta oración es la siguiente:

Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente de Misericordia para nosotros, en Ti confío." (D. 186 - 187)

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