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Nuestra Madre nos prepara para la Navidad

"La Santísima Virgen me ha ensenado como debo prepararme para la fiesta de la Natividad del Señor.

La he visto hoy sin el Niño Jesús; me ha dicho: Hija mía, procura ser mansa y humilde para que Jesús que vive continuamente en tu corazón pueda descansar. Adóralo en tu corazón, no salgas de tu interior. 

Te obtendré, hija mía, la gracia de este tipo de la vida interior, que, sin abandonar tu interior, cumplas por fuera todos tus deberes con mayor aplicación. Permanece continuamente con Él en tu corazón. Él será tu fuerza. 

Mantén el contacto con las criaturas si la necesidad  y los deberes lo exigen. Eres una morada agradable a Dios viviente, en la que Él permanece continuamente con amor y complacencia, y la presencia viva de Dios que sientes de modo mas vivo y evidente, te confirmará, hija mía, en lo que he dicho. Trata de comportarte así hasta el día de la Navidad, y después Él Mismo te dará a conocer cómo deberás tratar con Él y unirte a Él."

(D. 785)

Novena reparadora

"Año 1934. El día de la Asunción de la Santísima Virgen no fui a la Santa Misa. La doctora  no me lo permitió, pero oré con fervor en la celda. Poco después vi. a la Virgen que era de una belleza indescriptible y que me dijo:

Hija mía, exijo de ti oración, oración y una vez más oración por el
mundo, y especialmente por tu patria. 

Durante nueve días recibe la Santa Comunión reparadora, únete estrechamente al sacrificio de la Santa Misa. Durante estos nueve días estarás delante de Dios como una ofrenda, en todas partes, continuamente, en cada lugar y en cada momento, de día y de noche, cada vez que te despiertes, ruega interiormente. 
Es posible orar interiormente sin cesar."

(D. 325)

Reparemos por los pecados al Sagrado Corazón

"Durante las vísperas oí estas palabras: Hija Mía, deseo descansar en tu corazón, ya que muchas almas Me han arrojado hoy de su corazón, he experimentado una tristeza mortal.

Traté de consolar al Señor ofreciéndole mil veces mi amor, sentí en el alma la repugnancia por el pecado."

(D. 866)

La oración por la conversión de los pecadores siempre es escuchada

"Hoy escuché en el alma una voz: Oh, si los pecadores conocieran Mi misericordia no perecería un número tan grande de ellos. Diles a las almas pecadoras que no tengan miedo de acercarse a Mi, habla de Mi gran misericordia.
 

El Señor me ha dicho: La pérdida de cada alma Me sumerge en una tristeza mortal. Tú siempre Me consuelas cuando  rezas por los pecadores. Tu oración quemas Me agrada es la oración por la conversión de los pecadores. Has de saber, hija Mía, que esta oración es siempre escuchada." (D.1396-1397)

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