"Dios me dio a conocer en qué consiste el verdadero amor y me concedió la luz cómo demostrárselo en la práctica.
El verdadero amor a Dios consiste en cumplir la voluntad de Dios.
Para
demostrar a Dios el amor en la práctica, es necesario que todas
nuestras acciones, aun las más pequeñas, deriven del amor hacia Dios.
Y me dijo el Señor: Niña
Mía, mas que nada Me agradas a través del sufrimiento. En tus
sufrimientos físicos, y también morales, hija Mía, no busques compasión
de las criaturas.
Deseo que la fragancia de tus sufrimientos sea
pura, sin ninguna mezcla. Exijo que te distancies no solamente de las
criaturas, sino también de ti misma.
Hija Mía, quiero deleitarme
con el amor de tu corazón: amor puro, virginal, intacto, sin ninguna
sombra. Hija Mía, cuanto más amaras el sufrimiento, tanto mas puro será
tu amor hacia Mí." (Diario 279)

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