Ads 468x60px

Este destierro no es para siempre

Primer viernes después de Corpus Cristo [17 VI 1938]. Ya el viernes después de Corpus Cristo me sentí tan mal que pensé que se acercaba el momento deseado.

Apareció una fiebre alta y por la noche escupí mucha sangre. Sin embargo, en la mañana fui a recibir al Señor Jesús, pero yo no pude quedarme a la Santa Misa. Por la tarde, la fiebre bajó repentinamente a 35,8.

Me sentía tan débil que tuve la sensación como si todo en mi estuviera muriendo. Pero cuando me
sumergí en una oración más profunda, conocí que no era todavía el momento de la liberación, sino una
llamada más cercana del Esposo.

Al encontrarme con el Señor,  le dije: Me engañas, Jesús, me enseñas la puerta abierta del cielo y me dejas nuevamente en la tierra. Y el Señor me dijo: Cuando veas en el cielo tus días actuales, te alegrarás y querrás ver tantos como sea posible. No Me extraña, hija Mía, que ahora no logres comprender esto, ya que tu corazón esta desbordado de dolor y de anhelo por Mi. Me gusta tu vigilancia; te baste Mi palabra que ya no queda mucho.

Y otra vez mi alma se encontró en el destierro. Me uní cariñosamente a la voluntad de Dios, sometiéndome a sus amorosos designios.

(D.  1786-1787)

0 comentarios :

Publicar un comentario

Gracias por tu comentario :)

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...