Oh Jesús mío, no hay nada mejor para un alma que las humillaciones.
En el desprecio está el secreto de la felicidad; cuando el alma llega a
conocer que es una nulidad, la miseria personificada y que todo lo que
tiene de bueno en si misma, es exclusivamente don de Dios, cuando el
alma ve que todo lo que tiene en si le ha sido dado gratuitamente y que
de si tiene solamente la miseria, esto la mantiene continuamente humilde
delante de la Majestad de Dios y Dios, viendo tal disposición del alma,
la persigue con sus gracias.
Cuando el alma se hunde
en el abismo de su miseria, Dios hace uso de su omnipotencia para
enaltecerla. Si hay en la tierra un alma verdaderamente feliz, ésta es
solamente un alma verdaderamente humilde. Al principio el amor propio
sufre mucho a causa de eso, pero si el alma enfrenta valerosamente
repetidos combates, Dios le concede mucha luz en la que ella ve lo
miserable y engañoso que es todo.
En su corazón esta solamente Dios; un
alma humilde no confía a si misma, sino que pone su confianza en Dios.
Dios defiende al alma humilde y Él Mismo se introduce en las cosas de
ella y entonces el alma permanece en máxima felicidad que nadie puede
comprender. (Diario 593)
sábado, febrero 09, 2013
viernes, febrero 08, 2013
Conferencia sobre la misericordia
"Has de saber, hija Mía, que Mi Corazón es la Misericordia Misma. De este mar de misericordia las gracias se derraman sobre el mundo entero.
Ningún alma que se haya acercado a Mí, se ha retirado sin consuelo.
Toda miseria se hunde [en] Mi misericordia y de este manantial brota
toda gracia salvadora y santificante. Hija Mía, deseo que tu corazón sea
la sede de Mi misericordia.
Deseo que esta misericordia se derrame sobrfe el mundo entero a través de tu corazón. Cualquiera que se acerque a ti, no puede retirarse sin confiar en esta misericordia mía que tanto deseo para las almas.
Deseo que esta misericordia se derrame sobrfe el mundo entero a través de tu corazón. Cualquiera que se acerque a ti, no puede retirarse sin confiar en esta misericordia mía que tanto deseo para las almas.
Reza, cuanto puedas por los agonizantes
impetra para ellos la confianza en Mi misericordia, porque son ellos
los que más necesitan la confianza quienes la tienen muy poca. Has de
saber que la gracia de la salvación eterna de algunas almas en el último
momento dependió de tu oración.
Tú conoces todo el abismo de Mi misericordia, entonces recoge de ella para ti y especialmente para los pobres pecadores. Antes el cielo y la tierra se vuelven a la nada, que Mi misericordia deje de abrazar a un alma confiada".
(D. 1777)
(D. 1777)
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Misericordia de Dios
jueves, febrero 07, 2013
El verdadero amor a Dios consiste en cumplir la voluntad de Dios.
"Dios me dio a conocer en qué consiste el verdadero amor y me concedió la luz cómo demostrárselo en la práctica.
El verdadero amor a Dios consiste en cumplir la voluntad de Dios.
Para demostrar a Dios el amor en la práctica, es necesario que todas nuestras acciones, aun las más pequeñas, deriven del amor hacia Dios.
Y me dijo el Señor: Niña Mía, mas que nada Me agradas a través del sufrimiento. En tus sufrimientos físicos, y también morales, hija Mía, no busques compasión de las criaturas.
Deseo que la fragancia de tus sufrimientos sea pura, sin ninguna mezcla. Exijo que te distancies no solamente de las criaturas, sino también de ti misma.
Hija Mía, quiero deleitarme con el amor de tu corazón: amor puro, virginal, intacto, sin ninguna sombra. Hija Mía, cuanto más amaras el sufrimiento, tanto mas puro será tu amor hacia Mí." (Diario 279)
El verdadero amor a Dios consiste en cumplir la voluntad de Dios.
Para demostrar a Dios el amor en la práctica, es necesario que todas nuestras acciones, aun las más pequeñas, deriven del amor hacia Dios.
Y me dijo el Señor: Niña Mía, mas que nada Me agradas a través del sufrimiento. En tus sufrimientos físicos, y también morales, hija Mía, no busques compasión de las criaturas.
Deseo que la fragancia de tus sufrimientos sea pura, sin ninguna mezcla. Exijo que te distancies no solamente de las criaturas, sino también de ti misma.
Hija Mía, quiero deleitarme con el amor de tu corazón: amor puro, virginal, intacto, sin ninguna sombra. Hija Mía, cuanto más amaras el sufrimiento, tanto mas puro será tu amor hacia Mí." (Diario 279)
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miércoles, febrero 06, 2013
En los sufrimientos Jesús está con nosotros
Cuando nos vienen tentaciones de desanimarnos, a veces tenemos
pensamientos desalentadores, Santa Faustina nos dice de donde vienen
estos pensamientos:
"Un día, una de las Madres se enojó tanto conmigo y me humilló tanto, que pensé que no lo soportaría. Me dijo: Extravagante, histérica, visionaria, vete de mi habitación, no quiero conocerte. Todo lo que pudo cayó sobre mi cabeza. A volver a la celda, me caí de cara al suelo delante de la cruz y miré a Jesús sin poder pronunciar ni una sola palabra. Y sin embargo ocultaba a los demás y disimulaba como si no hubiera pasado nada entre nosotras.
Satanás siempre aprovecha tales momentos, comenzaron a venirme los pensamientos de desánimo: He aquí tu premio por la fidelidad y la sinceridad.
¿Cómo ser sincera, si se es tan incomprendida? Oh Jesús, Jesús, ya no aguanto mas. Otra vez caí al suelo bajo aquel peso y comencé a sudar y el miedo empezó a dominarme. No tengo en quien apoyarme interiormente. De repente oí en mi alma la voz: No tengas miedo, Yo estoy contigo, y una luz extraña iluminó mi mente y comprendí que no debía someterme a tales tristezas y una fuerza me llenó, y salí de la celda con un nuevo ánimo para enfrentar los sufrimientos." (Diario 129)
De esto tambien nos dejó testimonio San Ignacio de Loyola en los Ejercicios Espirituales, pues él nos dice que hemos de vigilar nuestros pensamientos:
"Sobre los pensamientos, se dan en nosotros tres clases de pensamientos:
1) Los que surgen por nuestra propia y libre voluntad
2) Los que nos vienen de fuera por sugestión del buen espíritu
3) Los que nos vienen de fuera por sugestión del espíritu malo" (Ejercicios Espirituales, 32)
"Un día, una de las Madres se enojó tanto conmigo y me humilló tanto, que pensé que no lo soportaría. Me dijo: Extravagante, histérica, visionaria, vete de mi habitación, no quiero conocerte. Todo lo que pudo cayó sobre mi cabeza. A volver a la celda, me caí de cara al suelo delante de la cruz y miré a Jesús sin poder pronunciar ni una sola palabra. Y sin embargo ocultaba a los demás y disimulaba como si no hubiera pasado nada entre nosotras.
Satanás siempre aprovecha tales momentos, comenzaron a venirme los pensamientos de desánimo: He aquí tu premio por la fidelidad y la sinceridad.
¿Cómo ser sincera, si se es tan incomprendida? Oh Jesús, Jesús, ya no aguanto mas. Otra vez caí al suelo bajo aquel peso y comencé a sudar y el miedo empezó a dominarme. No tengo en quien apoyarme interiormente. De repente oí en mi alma la voz: No tengas miedo, Yo estoy contigo, y una luz extraña iluminó mi mente y comprendí que no debía someterme a tales tristezas y una fuerza me llenó, y salí de la celda con un nuevo ánimo para enfrentar los sufrimientos." (Diario 129)
De esto tambien nos dejó testimonio San Ignacio de Loyola en los Ejercicios Espirituales, pues él nos dice que hemos de vigilar nuestros pensamientos:
"Sobre los pensamientos, se dan en nosotros tres clases de pensamientos:
1) Los que surgen por nuestra propia y libre voluntad
2) Los que nos vienen de fuera por sugestión del buen espíritu
3) Los que nos vienen de fuera por sugestión del espíritu malo" (Ejercicios Espirituales, 32)
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martes, febrero 05, 2013
Hacer el bien a los que nos hacen sufrir
Contesté: Oh Maestro mío, si Tú ves que no les tengo el sentimiento del amor y eso me entristece.
Jesús me respondió:
El sentimiento no siempre está en tu poder; si tienes el amor lo reconocerás por si tras experimentar disgustos y contrariedades no pierdes la calma, sino que rezas por aquellos que te han hecho sufrir y les deseas todo lo bueno. (Diario 1628)
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