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Compartiendo los sufrimientos de Nuestro Señor

"Ahora, en esta Cuaresma, a menudo siento la Pasión del Señor en mi cuerpo; todo lo que sufrió Jesús, lo vivo profundamente en mi corazón, aunque por fuera mis sufrimientos no se delatan por nada, solamente el confesor sabe de ellos.

Una breve conversación con la Madre Maestra. Cuando le pregunte por algunos detalles para progresar en la vida interior, esta santa Madre me contesto a todo con gran claridad de argumentos.

Me dijo: Si usted, hermana, continua cooperando así con la gracia de Dios, estará a un paso de una estrecha unión con Dios. Usted, comprende en que sentido lo digo. Que la fidelidad a la gracia del Señor sea su característica. No a todas las almas Dios las conduce por este camino." (D. 203-204)

Es necesaria la paciencia, para perseverar en la oración

"Recuerdo que recibí luz en la mayor abundancia durante la adoración de media hora que hacia todos los días durante la Cuaresma, postrándome en cruz delante del Santísimo Sacramento. En aquel tiempo me conocí mas profundamente a mi y a Dios. Para hacer aquella oración encontré muchos obstáculos, a pesar de tener el permiso de las Superioras.


El alma debe saber que para orar y perseverar en la oración, tiene que armarse de paciencia y con esfuerzo superar las dificultades exteriores e interiores. Las dificultades interiores: el desaliento, la aridez, la pereza, las tentaciones; las exteriores: el respeto humano y la necesidad de respetar los momentos destinados a la oración.

Yo misma experimenté que si no rezaba la oración en el momento establecido, después tampoco la rezaba, porque no me lo permitían los deberes y si la recé, fue con gran dificultad, porque el pensamiento huía hacia los deberes. Me sucedió también esta dificultad que si el alma había rezado bien la oración y había salido de ella con un profundo recogimiento interior, otras personas perturbaban ese recogimiento.

Así, pues, es necesaria la paciencia, para perseverar en la oración. Me sucedió mas de una vez que cuando mi alma estaba sumergida en Dios mas profundamente y sacaba mayor provecho de la oración, y la presencia de Dios la acompañaba durante el día, y en el trabajo había mas concentración y mas perfección, y mas empeño en el deber, no obstante me sucedía que justamente entonces recibía el mayor numero de reproches de ser negligente, indiferente a todo, porque las almas menos recogidas quieren que las demás se les parezcan, ya que constituyen para ellas un remordimiento continuo." (D. 147)

Miércoles de Ceniza


" 10 II [1937]. Hoy es el Miércoles de Ceniza. Durante la Santa Misa, por un breve momento he experimentado la Pasión de Jesús en mi cuerpo. La Cuaresma es el periodo particular para el trabajo de los sacerdotes, es necesario ayudarles en la salvación de las almas.

Hace algunos días escribí a mi director espiritual pidiendo permiso para ciertas pequeñas prácticas por el tiempo de la Cuaresma. Como no disponía del permiso del medico para ir a la ciudad, he tenido que hacerlo por carta. Sin embargo, hoy es el Miércoles de Ceniza y no tengo aún la respuesta.

Por la mañana, después de la Santa Comunión he comenzado a rogarle a Jesús que le inspire con su luz para que me conteste y he conocido en el alma que el Padre no está en contra de aquellas prácticas que le pedí y me concede su permiso; y con tranquilidad he empezado a ejercitarme en esas practicas que pedí. Ese mismo día, por la tarde, he recibido la carta del Padre diciendo que para las prácticas solicitadas me da su  permiso. Me he alegrado muchísimo de que mi conocimiento interior haya estado conforme a la opinión del Padre espiritual.

Luego oí en el alma estas palabras: Obtendrás una mayor recompensa por la obediencia y la dependencia al confesor que por las prácticas mismas en las que te ejercitarás. Hija Mía, has de saber y comportarte según esto: aunque se trata de la cosa más pequeña, pero con el sello de la obediencia a Mi sustituto será una cosa agradable y grande a Mis ojos."

(D. 931-933)

Practicas para la Cuaresma

Según podamos, pero en este ejemplo que nos dice Santa Faustina es de cuando ella estaba muy enferma.

"Pequeñas prácticas para la Cuaresma.

 No puedo ejercitarme en grandes mortificaciones, como antes, a pesar de mi ardiente anhelo y deseo, ya que estoy bajo un estricto control del medico, pero puedo ejercitarme en cosas mas pequeñas: primero, dormir sin almohada, sentirme un poco hambrienta, rezar todos los días la coronilla que me ha ensenado el Señor, con los brazos en cruz, de vez en cuando rezar con los brazos en cruz durante un tiempo indeterminado y rezando una plegaria espontánea.
 La intención: para impetrar la Divina Misericordia por los pobres pecadores y a los sacerdotes el poder de suscitar el arrepentimiento de los corazones pecadores.

Mi unión con las almas agonizantes sigue siendo como antes, estrecha. A menudo acompaño al alma agonizante a gran distancia, pero experimento la mayor alegría al ver que sobre esas almas se realiza la promesa de la misericordia. El Señor es fiel, lo que dice una vez, lo cumple." (D. 934-935)

Todo esta bajo la Divina Providencia

"Viendo la dedicación y el empeño del Padre Sopocko en este asunto, admiraba en él su paciencia y su humildad; todo esto costó no sólo mucho empeño y varios disgustos, sino también mucho dinero, y todo lo subvencionó el Padre Sopocko.  

Veo que la Providencia Divina lo había preparado a cumplir esta obra de la misericordia antes de que yo lo pidiera a Dios. Oh, que misteriosos son Tus caminos, Dios, y felices las almas que siguen la voz de la gracia de Dios."(D.422)


 "14 de septiembre de [1936]. Vino a visitarnos el arzobispo de Vilna. Aunque estuvo con nostras muy poco tiempo, tuve la posibilidad de hablar de la obra de la misericordia con este venerable sacerdote.

Me manifestó mucha simpatía para la causa de la misericordia: Esté completamente tranquila, hermana, si está en los designios de la Divina Providencia, surgirá. Mientras tanto pida una señal exterior más evidente; que el Señor Jesús le dé a conocer esto con más claridad. Espere todavía un poco. Jesús dispondrá las circunstancias de modo que todo sea bien." (D. 693)

Frecuentar en estado de gracia la Sagrada Comunión

"Una vez deseaba mucho acercarme a la Santa Comunión, pero tenia cierta duda y no me acerqué. Sufrí terriblemente a causa de ello. Me parecía que el corazón se me reventaría del dolor.

Cuando me dedique a mis tareas, con el corazón lleno de amargura, de repente Jesús, se puso a mi lado y me dijo:

Hija Mía, no dejes la Santa Comunión, a no ser que sepas bien de haber caído gravemente, fuera de esto no te detengan ningunas dudas en unirte a Mí en Mi misterio de amor.

Tus pequeños defectos desaparecerán
en Mi amor como una pajita arrojada a un gran fuego. Debes saber que Me
entristeces mucho, cuando no Me recibes en la Santa Comunión." (Diario 156)

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