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Aceptar los sufrimientos con amor


"…Ahora te instruiré en qué consistirá este holocausto en la vida cotidiana para preservarte de las ilusiones. 

Aceptarás con amor todos los sufrimientos; no te aflijas si muchas veces tu corazón  siente repugnancia y aversión por este sacrificio. 

Todo su poder está encerrado en la voluntad, por lo tanto los sentimientos contrarios no sólo no disminuyen este sacrificio a Mis ojos, sino que lo  hacen más grande. 

Has de saber que tu cuerpo y tu alma estarán a menudo en el fuego. Aunque en algunas horas no Me sientas, pero Yo estaré junto a ti. No tengas miedo, Mi gracia estará contigo…. "

(D. 1767)


Prepararnos para aceptar las gracias que Jesús quiere darnos



"Una vez, después de la Santa Misa salí al jardín para hacer la meditación; como a esa hora todavía no había pacientes, estaba relajada.
 Cuando meditaba sobre los beneficios de Dios, mi corazón se inflamó de un amor tan  fuerte que me parecía que me reventaría el pecho. 

De repente Jesús se puso a mi lado y dijo: ¿Qué haces por aquí tan temprano? Contesté: Medito sobre Ti, sobre Tu misericordia y sobre la bondad hacia nosotros. 

Y Tu,  Jesús, ¿qué haces aquí? He salido a tu encuentro para colmarte de nuevas gracias. Busco las almas que quieran aceptar Mi gracia."  (D. 1705)



Pedir a Dios el conocimiento de nuestra fragilidad para apoyarnos siempre en El


"En aquel momento vi a Jesús de Cuyo Corazón salían los dos mismo rayos y me envolvieron toda. En  aquel mismo instante desaparecieron mis tormentos.

Hija Mía, dijo el Señor, has de saber que lo que  has pasado ahora, es lo que eres por ti misma; y sólo por fuerza de Mi gracia eres participe de la  vida eterna y de todos los dones que te concedo generosamente. 

Y con estas palabras del Señor ha  venido un verdadero conocimiento de mi misma. Jesús me enseña una humildad profunda y al mismo tiempo una confianza absoluta en Él.

Mi corazón está reducido a cenizas, a polvo y aunque toda la gente  me despreciara, lo consideraría una gracia también. Siento y estoy profundamente convencida de  ser una nulidad, de que las verdaderas humillaciones serán mi alivio." (D. 1559)

Confiar siempre con la gracia de Dios

+ Hoy el Señor me visitó y me dijo:

Hija Mia, no tengas miedo de lo que te sucederá, no te daré  por encima de tus fuerzas; conoces el poder de Mi gracia, que eso te baste. 

Tras estas palabras  el Señor me ha dado a comprender mas profundamente la actuación de su gracia. (D. 1491)

Mientras estamos en gracia Jesús siempre permanece en nuestro corazón


"Cuando permanecia cerca del Señor, dijo: ¿Por qué tienes miedo de emprender la obra que te encomiendo?
Contesté: ¿Por qué en estos momentos me dejas sola, Jesús, y no siento Tu presencia?

Hija Mia, aunque no Me percibas en las mas escondidas profundidades de tu corazón, no puedes afirmar que no estoy alli.  

Retiro solamente la percepción de Mi mismo, pero esto no debe ser para ti un impedimento para cumplir  Mi voluntad. Lo hago por Mis inescrutables proyectos que conocerás mas tarde.
Hija Mia, has de saber de una vez por todas que solamente el pecado grave Me expulsa del alma, y nada mas." (D. 1181)

Que cada alma implore para si la ayuda de la gracia


"Hoy tuve un gran disgusto de parte de cierta persona seglar. A base de una cosa verdadera ha contado muchas cosas inventadas, pero como todas esas cosas han sido tomadas por verdaderas y difundidas por toda la casa, cuando han llegado a mis oidos se me oprimió el corazón.

¿Cómo es posible abusar de la bondad de uno? Pero he decidido no decir ni una palabra en mi defensa y a esa persona manifestarle aún mas bondad.

Pero me di cuenta de que tenia pocas fuerzas para soportarlo tranquilamente, dado que el asunto se prolongaba por semanas. Al ver que la tempestad estaba por desencadenarse y que el viento empezaba a tirar la arena directamente contra los ojos, he ido delante del Santisimo Sacramento y he dicho al Señor Jesús: Jesús, Te pido fuerza de Tu gracia actual cooperante, porque siento que no tengo fuerzas para esta lucha. Protégeme con Tu pecho.

De repente oí estas palabras: No tengas miedo, Yo estoy contigo. Al alejarme del altar una fortaleza y una tranquilidad misteriosas envolvieron mi alma y la tempestad que azotaba golpeó contra mi alma como contra una roca y la espuma de la tempestad cayó sobre aquellos que la habian provocado.

Oh, qué bueno es el Señor que pagará a todos según sus obras….. Que cada alma implore para si la ayuda de la gracia actual cooperante, ya que a veces la gracia ordinaria no es suficiente." (D. 1150)

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