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La Santísima Virgen María es realmente nuestra Madre

Hoy en México celebramos el día de las Madres, y en una parte del diario de Santa Faustina vemos que ella le dice que es la Reina del cielo y de la tierra pero sobre todo es nuestra Madre:

"+ Una vez me dijo el confesor que rogara según su intención, y comencé una novena a la Santísima Virgen. Esa novena consistía en rezar nueve veces la Salve Regina.

Al final de la novena vi a la Virgen con el Niño Jesús en los brazos y vi también a mi confesor que estaba arrodillado a sus pies y hablaba con Ella.

No entendía de que hablaba con la Virgen porque estaba ocupada en hablar con el Niño Jesús que había bajado de los brazos de la Santísima Madre y se acercó a mí. No dejaba de admirar su belleza.

Oí algunas palabras que la Virgen le decía, pero no oí todo. Las palabras son éstas: Yo no soy no sólo la Reina del Cielo, sino también la Madre de la Misericordia y tu Madre. En ese momento extendió la mano derecha en la que tenia el manto y cubrió con el al sacerdote. En ese instante la visión desapareció." (D.330)

Habla al mundo de Mi gran e insondable misericordia

"..Fui donde estaba el Santísimo Sacramento y cuando me sumergí en una oración de gracias, oí en el alma estas palabras:

Niña Mía, tú eres Mi deleite, tú eres la frescura de Mi Corazón. 
Te concedo tantas gracias, cuantas puedes llevar. 

Siempre que quieras agradarme, habla al mundo de Mi gran e insondable misericordia." (D. 164)

La gloria del Señor sobrepasa cielo y tierra

"+ Hoy he visto la gloria de Dios que fluye de esta imagen. Muchas almas reciben gracias aunque no lo digan abiertamente.

Aunque su suerte varia, Dios recibe gloria a través de ella y los esfuerzos de Satanás y de la gente mala se estrellan y vuelven a la nada. A pesar de la maldad de Satanás, la Divina Misericordia triunfará en el mundo entero y recibirá el culto de todas las almas.

He aprendido que para que Dios pueda obrar en un alma, ésta tiene que renunciar a actuar por su propia cuenta, ya que en el caso contrario Dios no realizará en ella su voluntad."

(D. 1789-1790)

Oh Señor tu amor perdura eternamente

"Asi, pues, todo el asunto se aplazó un poco. Ves, Jesús, que ahora depende solamente de Ti.
A pesar de estos grandes apremios estoy completamente tranquila; yo por mi parte he hecho todo y ahora Te toca a Ti, oh Jesús mio, y asi resultará evidente que la causa es Tuya.

Yo por mi parte estoy totalmente de acuerdo con Tu voluntad, haz de mi lo que quieras, oh Señor, dame solamente la gracia de que Te ame cada vez con mas ardor; esto es lo que me es mas querido, no deseo nada mas fuera de Ti, Amor eterno.

No importa por cuales caminos me lleves, dolorosos o gozosos. Yo deseo amarte con cada momento de mi vida. Me hacer ir, oh Jesús, a cumplir Tu voluntad, iré; me haces quedarme, me quedaré; no importa lo que sufra, en uno u otro caso.

Oh Jesús mio, si voy, sé lo que debo sobrellevar y soportar. Lo acepto plenamente consciente, y con un acto de voluntad ya he aceptado todo. No importa lo que está encerrado en este cáliz para mi, me basta saber que lo ha dado la mano amorosa de Dios..."
(D.751)

Con las obras de misericordia damos testimonio del amor de Dios

"Hija Mia, si por medio de ti exijo de los hombres el culto a Mi misericordia, tú debes ser la primera en distinguirte por la confianza en Mi misericordia. 

Exijo de ti obras de misericordia que deben surgir del amor hacia Mi. Debes mostrar misericordia al projimo siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte.

Te doy tres formas de ejercer misericordia al projimo: la primera – la accion, la segunda – la palabra, la tercera – la oracion.

En estas tres formas está contenida la plenitud de la misericordia y es el testimonio irrefutable del amor hacia Mi. De este modo el alma alaba y adora Mi misericordia..."


(D.742)

Que te alaben Señor todos los pueblos

"(187) 27 XI [1936]. Hoy, en espíritu, estuve en el cielo y vi estas inconcebibles bellezas y la felicidad que nos esperan después de la muerte.

Vi cómo todas las criaturas dan incesantemente honor y gloria a Dios; vi lo grande que es la felicidad en Dios que se derrama sobre todas las criaturas, haciéndolas felices; y todo honor y gloria que las hizo felices vuelve a la Fuente y ellas entran en la profundidad de Dios, contemplan la vida interior de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, que nunca entenderán ni penetrarán.

Esta fuente de felicidad es invariable en su esencia, pero siempre nueva, brotando para hacer felices a todas las criaturas.

Ahora comprendo a San Pablo que dijo: Ni el ojo vio, ni oído oyó, ni entró al corazón del hombre, lo que Dios preparó para los que le aman." (D. 777)

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