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Fiesta del Inmaculado Corazón de María



".. Desde la mañana temprana sentía la cercanía de la Virgen Santísima.

Durante la Santa Misa la vi tan resplandeciente y bella que no encuentro palabras para expresar ni siquiera la mínima parte de su belleza.

Era toda blanca, ceñida con una faja azul, el manto también azul, la corona en su cabeza, de toda la imagen irradiaba un resplandor inconcebible.

Soy la Reina del cielo y de la tierra, pero especialmente su madre. Me estrechó a su corazón y dijo: Yo siempre me compadezco de ti. Sentí la fortaleza de su Inmaculado Corazón que se transmitió a mi alma.." (D.  805)

Adorar al miericordiosísimo Corazón de Jesús

" Te saludo, misericordiosísimo Corazón de Jesús,
Viva fuente de toda gracia,
Único amparo y refugio nuestro,
En ti tengo la luz de la esperanza.

Te saludo, Corazón piadosísimo de mi Dios,
Insondable, viva fuente de amor,
De la cual brota la vida para los pecadores,
Y los torrentes de toda dulzura.

Te saludo, Herida abierta del Sacratísimo Corazón,
De la cual salieron los rayos de la misericordia
Y de la cual nos es dado sacar la vida,
Únicamente con el recipiente de la confianza.

Te saludo, inconcebible bondad de Dios,
Nunca penetrada e insondable,
Llena de amor y de misericordia, siempre santa,
Y como una buena madre inclinada sobre nosotros.

Te saludo, Trono de la misericordia, Cordero de Dios,
Que has ofrecido la vida por mí,
Ante el cual mi alma se humilla cada día,
Viviendo en una fe profunda."

(D. 1321)

Oh Buen Dios haz conmigo lo que Te agrade

En una ocasión en la que Nuestro Señor le dio a entender a Santa Faustina que se ofreciera a Él para que pudiera hacer con ella lo que le agradaba, en lo cual sufriría.


"Jesús me dio a conocer que aunque no lo aceptara, no obstante podría salvarme y Él no disminuiría las gracias que me había concedido y seguiría en la misma intimidad conmigo, esto es que aunque no aceptara este sacrificio, la generosidad de Dios no disminuiría.

Y el Señor me dio a conocer que todo el misterio dependía de mí, de mi consentimiento voluntario a ese sacrificio con toda la conciencia de mi mente. En este acto voluntario y consciente está todo el poder y valor delante de su Majestad.

Aunque no me sucediera nada de aquello a lo que me había ofrecido, delante del Señor es como si ya todo hubiera sucedido. En aquel momento entendí que entraba en unión con la Majestad inconcebible. Sentí que Dios esperaba mi palabra, mi consentimiento.

De repente mi alma se sumergió en el Señor y dije: Haz conmigo lo que Te agrade, me someto a Tu voluntad. Desde hoy Tu santa voluntad es mi alimento. Seré fiel a Tus demandas, con la ayuda de Tu gracia. Haz conmigo lo que Te agrade. Te suplico, Señor, quédate conmigo en cada momento de mi vida." (D. 136)

Cuando aniquilas en ti tu propia voluntad, entonces la Mía reina en ti

"Al alejarme del confesionario y empezar a hacer la penitencia, oí estas palabras:

He concedido la gracia al alma, la cual Me habías pedido para ella, 
pero no por tu mortificación que habías escogido tu misma, sino solamente por el acto de obediencia total frente a Mi suplente he dado la gracia a esta alma, 
por la que has intercedido ante Mi y por la que has mendigado la misericordia. 

Has de saber que cuando aniquilas en ti tu propia voluntad, entonces la Mía reina en ti."

(D. 365)

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