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Nuestro trabajo hecho con amor es ofrenda agradable para Dios

"Un día en el noviciado, cuando la Madre Maestra me había destinado a la cocina de las niñas, me afligí mucho por no estar en condiciones de cargar con las ollas que eran enormes. Lo mas difícil para mi era escurrir las papas, a veces caía la mitad de ellas.

Cuando lo dije a la Madre Maestra me contestó que poco a poco me acostumbraría y adquiriría práctica. No obstante esta dificultad no desaparecía ya que mis fuerzas iban disminuyendo cada día y debido a la falta de fuerzas me apartaba cuando venia el momento de escurrir las papas. Las hermanas se dieron cuenta de que evitaba ese trabajo y se extrañaban muchísimo; no sabían que no podía ayudarles a pesar de empeñarme con todo fervor y sin ningún cuidado para mi misma.

Al mediodía, durante el examen de conciencia me quejé al Señor por la falta de fuerzas. De repente oí en el alma estas palabras: A partir de hoy te resultará muy fácil. Aumentaré tus fuerzas.

Por la noche, cuando vino el momento de escurrir las papas corrí la primera, confiada en las palabras del Señor. Cogí la olla con facilidad y las escurrí bastante bien. Pero cuando quité la tapadera para hacer salir el vapor, en vez de papas vi en la olla ramilletes de rosas rojas, tan bellas que es difícil describirlas. Jamás había visto semejantes.

Me quedé sorprendida sin entender su significado, pero en aquel momento oí una voz en mi alma: Tu pesado trabajo lo transformo en ramilletes de las flores más bellas y su perfume sube hasta Mi trono.

 Desde ese momento trate de escurrir las papas no solamente durante la semana asignada a mí en la cocina sino que trataba de sustituir en este trabajo a otras hermanas durante su turno. Pero no solamente [en] este trabajo, sino en cada trabajo pesado trataba de ser la primera en ayudar, porque había experimentado cuanto eso agradaba a Dios." (D. 65)

Sin la voluntad de Dios el Maligno no nos puede hacer nada

"11 de octubre. Esta noche, mientras escribía sobre esta gran misericordia de Dios y sobre el gran provecho para las almas, Satanás irrumpió en la celda con gran rabia y furia, tomó el biombo y se puso a despedazarlo y quebrarlo.

En un primer momento me asusté un poco, pero en seguida con un pequeño crucifijo hice la señal de la santa cruz; la bestia se calmó en seguida y desapareció. Hoy no vi esta figura monstruosa, pero solamente su rabia; la rabia de Satanás es terrible.

El biombo, sin embargo, no estaba despedazado ni quebrado; con toda tranquilidad seguí escribiendo.

Sé bien que sin la voluntad de Dios, aquel miserable no me tocará, pero ¿por qué se porta así?

Comienza a asaltarme abiertamente y con tanta rabia y tanto odio, pero no perturba mi paz ni por un momento, y esta serenidad mía provoca su rabia." (D. 713)

En el sufrimiento tratar de unir nuestra voluntad a la voluntad de Dios

"16 de julio. De Jesús aprendo a ser buena, de Aquel que es la bondad misma, para poder ser llamada hija del Padre Celestial.

Hoy, antes de mediodía, tuve un gran disgusto; en ese sufrimiento traté de unir mi voluntad a la voluntad de Dios y alabé a Dios con el silencio.

Por la tarde fui por cinco minutos a la adoración, de repente, vi que la pequeña cruz que llevo en el pecho, estaba viva; Jesús me dijo: Hija Mía, el sufrimiento será para ti la señal de que Yo estoy contigo. 

Después de estas palabras una gran conmoción entró en mi alma." (D.669)

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