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No olvidemos rezar por los agonizantes

"Mi unión con los agonizantes sigue siendo muy estrecha. 

Oh, qué inconcebible es la Divina Misericordia, ya que el Señor me permite ser de ayuda a los agonizantes con mi indigna oración. 

En la medida en que puedo, trato de estar cerca de cada agonizante. 

Tengan confianza en dios, porque es bueno e inconcebible, su misericordia supera nuestra comprensión." 

(D. 880)

Haz solamente aquello para lo que recibirás permiso

"Jueves. Me sentía muy apremiada para dar comienzo a la obra lo antes posible, según el deseo del Señor.

Cuando fui a confesarme, antepuse una opinión mía a la opinión del confesor. En un primer momento no me di cuenta de ello, pero mientras rezaba la Hora Santa, vi. al Señor Jesús (29) con el aspecto que tiene en la imagen y me dijo que comunicara al confesor y a las Superioras todo lo que me decía y exigía. Y haz solamente aquello para lo que recibirás permiso

Y me dió a conocer Jesús, lo mucho que le desagrada el alma arbitraria; en aquella alma me reconocí a mi misma. Advertí en mí la sombra de arbitrariedad, me deshice en polvo delante de su Majestad y con el corazón despedazado, le pedí perdón. 

Pero Jesús no me permitió permanecer mucho tiempo en tal disposición, sino que su divina mirada llenó mi alma con un gozo tan grande que no encuentro palabras para expresarlo. Y me dio a conocer Jesús que debía preguntarle y consultarle más. De verdad, qué dulce es la mirada de mi Señor. Su mirada penetra mi alma hacia los lugares mas secretos, mi espíritu se entiendo con Dios sin pronunciar ni una sola palabra; siento que Él vive en mi y yo en Él."

 (D. 560)

Oración por la Iglesia


"He experimentado un gran dolor en mi cuerpo, pero siento que el Señor me sostiene, porque de otro modo no lo soportaría."

"Oh Jesús mio, Te ruego por toda la Iglesia: concédele amor y luz de Tu Espíritu, da poder a las palabras de los sacerdotes para que los corazones endurecidos se ablanden y vuelvan a Ti, Señor. Señor, danos sacerdotes santos; Tu Mismo conservalos en la santidad. 

Oh Divino y Sumo sacerdote, que el poder de Tu misericordia los acompañe en todas partes y los proteja de las trampas y asechanzas del demonio, que están siendo tendidas incesantemente para [atrapar a] las almas de los sacerdotes. Que el poder de Tu misericordia, oh Señor, destruya y haga fracasar lo que pueda empañar la santidad de los sacerdotes ya que Tú lo puedes todo."

 (D. 1051-1052)

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