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A Ti Dios mío honor y gloria por todos los siglos

"A los pies del Señor, Oh Jesús escondido, Amor eterno, Vida nuestra, Divino Insensato que Te has olvidado de Ti Mismo y nos ves solamente a nosotros.

Aún antes de crear el cielo y la tierra, nos llevabas en Tu Corazón.

Oh Amor, oh abismo de Tu humillación, oh misterio de felicidad, ¿por qué es tan pequeño el numero de los que Te conocen? ¿Por qué no encuentras reciprocidad?

Oh Amor Divino, ¿por qué ocultas Tu belleza? Oh Inconcebible e Infinito, cuanto más Te conozco Te comprendo menos; pero como no alcanzo a comprenderte, comprendo más Tu grandeza.

No envidio el fuego a los serafines, porque en mi corazón tengo depositado un don mayor.

Ellos Te admiran en éxtasis, pero Tu Sangre se une a la mía. El amor, es el cielo que nos está dado ya aquí en la tierra. Oh, ¿por qué Te escondes detrás de la fe?

El amor rasga el velo. No hay velo delante de los ojos de mi alma, porque Tu Mismo me has atraído desde la eternidad al seno de un amor misterioso.

Oh indivisible Trinidad, único Dios, a Ti honor y gloria por todos los siglos."

(D. 278)

El gran don que Dios nos dá en la Fiesta de la Divina Misericordia:


Pocas personas estan consientes del regalo tan grande nos da Nuestro Señor Jesucristo el día de la Fiesta de la Divina Misericordia,

 Avisemos a personas cercanas a nosotros de esta gran oportunidad y gracia hoy Domingo 12 de Abril 2015

"Es como si fuera un segundo bautismo", nos explica el P. Ignacy Rozycki, doctor en Teología Dogmática, nombrado por el Papa Juan Pablo II para examinar las revelaciones a Santa Faustina, en un análisis que fue aprobado por Juan Pablo II y la Congregación para la doctrina de la fe:

"La muerte de Jesús en la cruz fue para el perdón de nuestros pecados y los pecados de todo el mundo. En el mensaje de la Divina Misericordia revelada a Santa Faustina, Jesús pide que a las 3 de la tarde nos sumerjamos en su Pasión. San Juan Bautista sumergía a las personas en el agua porque es un símbolo de purificación. A través de Su muerte en la cruz, Jesús limpia a las almas con el agua que fluyó de su costado, y luego les dá al alma vida nueva con la sangre que brotó de su cuerpo sagrado.

¿Qué sucede en la Fiesta de la Misericordia? que Él hace esta gracia extraordinaria disposición de los pecadores, una vez más, y nuestras almas pueden ser purificadas y renovadas, se nos da una nueva vida, un nuevo comienzo. En este día Jesús te permite estar al pie de la Cruz. Él te está haciendo presente en el momento en que Él expiró, ya que fue en ese momento que la Misericordia Divina fue ganada para el mundo.


Dimas fue el primero en beneficiarse de esta victoria sobre la muerte, porque fue entonces cuando el Padre dió a Jesús el poder de la Divina Misericordia. El P. Ignacy Rozycki, doctor en Teología Dogmática nombrado por el Papa Juan Pablo II para examinar las revelaciones a Santa Faustina, llegó a la conclusión de que la gracia extraordinaria dada por Jesús en la Fiesta de la Misericordia es un don de la gracia sólo igualada por la del Santo Bautismo .


Esto significa que en este día su alma puede llegar a ser tan pura como el día de su bautismo. Esto significa que usted está comenzando su vida de nuevo y usted sólo tiene que preocuparse por los pecados que cometeremos en el futuro, tus pecados del pasado ya no existen. No importa qué pecado ha cometido en tu vida el pasado usted consigue la remisión completa, (perdón) de todos los pecados del pasado, sin tiempo en el Purgatorio*

Ya que nuestro Señor dijo a Santa Faustina que perdonará la pena merecida por los pecados ya confesados:

 "Pide a Mi siervo fiel que en aquel día hable al mundo entero de esta gran misericordia Mía; que quien se acerque ese día a la Fuente de Vida, recibirá el perdón total de las culpas y de las penas..." (Diario 300)

"Así que en la Fiesta de la Misericordia, nos ha llevado a la colina del Calvario, y nosotros, como Dimas, somos escuchados por Jesús, Él está ahí con nosotros en ese día nos limpia con el agua que fluyó de su costado, lo que ocurre cuando lleguemos a la confesión, el sacramento de la reconciliación, y entonces estamos comenzando una nueva vida por la transfusión de su sangre divina que recibimos en la Sagrada Comunión, en Su presencia.

Por lo tanto, nos sumerge en este día en el agua bendita y Su Sangre Divina. Nuestra presencia en la Fiesta de la Misericordia también está dando testimonio de nuestra fe, nuestra creencia en por qué Jesús murió en la cruz. En la Fiesta de la Misericordia, nuestras almas se están elogiando al Padre, por el Hijo, Jesucristo.

"Este día estarás conmigo en el paraíso"

El regalo que usted recibe en la Fiesta de la Misericordia es la que ha dado a Dimas, si usted muriera al día siguiente, iría directamente a su presencia en el Paraíso. Porque en la Fiesta de la Misericordia, su vida pasada es perdonada, no hay nada por lo que usted será juzgado.

Nosotros debemos, por supuesto, ser conscientes de que la Fiesta de la Misericordia implica un extraordinario acto de perdón, y así nosotros debemos perdonar a los demás, ya que uno de nuestros fracasos como seres humanos es no querer perdonar a nuestro projimo, pero sí esperamos ser perdonados por los errores que hemos hecho en la vida.

Si afirmamos estar sin pecado en este día, entonces debemos perdonar a todos los que nos han ofendido en nuestras vidas, no importa lo mal que nos trataron. En este día debe entregar a Jesús y dejar que El se encargue de ese mal que nos hicieron.

Nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros, si nosotros no perdonamos a todos los demás en este día. Antes de la confesión piense en los nombres de los que ha tenido una queja y pida al Señor que quite toda la amargura de su alma.

Esto es importante. Si confesamos nuestros pecados, debe incluir confesar la amargura en contra de los demás. Al ir a la comunión en el día de hoy estamos afirmando que no tenemos pecado en nuestra alma, no vaya si no ha perdonado a todos los que le han ofendido en su vida, si hay algo que no ha confesado, ir a la comunión, sería un gran error, porque entonces en vez de recibir la gracia de Dios que recibiría la ira de Dios.

No es justo decir, yo puedo ser perdonado de mis pecados, pero los que me han ofendido no deben ser perdonados. En la Fiesta de la Misericordia, debemos perdonar a nuestros enemigos y orar por ellos, así como pedimos perdón por los pecados que hemos cometido.

Si lo hacemos bien, en preparación para este gran don de la misericordia, el amor de Dios nos abraza y nos concede la gracia que Él nos ha prometido en esta ocasión extraordinaria, la Fiesta de la Misericordia.

Este análisis por P. Ignacy Rozycki, doctor en Teología Dogmática fue aprobado por Juan Pablo II y la Congregación para la fe."*

Para recibir esta gran gracia debemos:


Confesarnos y recibir la sagrada Eucaristía en el día. Si la confesión no está disponible en ese día, debe ser lo más cerca posible del día. Santa Faustina lo hizo en el sábado antes de la Fiesta. La comunión, como siempre, debe recibirse dignamente y debe acompañarse por la Confianza completa en la Misericordia Divina. (II.138) (III.1109)

Aquí puede descargar gratuitamente una hoja para imprimir Guía para exámen de conciencia y ayuda para hacer una buena confesión.                (aquí para confesión para niños)


Preparación personal para esta fiesta
  • Hacer la Novena
  • Confesarnos antes o en el día de la Fiesta
  • Hacer actos de misericordia.
Nosotros debemos ser misericordiosos con otros en nuestras palabras, hechos y oraciones.
La palabra misericordiosa - Perdonando y consolando a los demás
La obra misericordiosa - Cualquiera de las obras corporales de misericordia
La oración misericordiosa – Orar y rezar para pedir Misericordia para el mundo

* Este post esta basado en el escrito "Un segundo bautismo" 
escrito por el P. Ignacy Rozycki, en la web DivineMercy.org

Hoy Viernes Santo inicia la Novena a la Divina Misericordia


Nuestro Señor le pidió a Santa Faustina que iniciara una novena el día Viernes Santo, y terminando el día anterior al día de la Fiesta de la Misericordia.

Sor Faustina escribió en su Diario: "El Señor me pidió que rezara este rosario (la coronilla) durante los nueve días que preceden a la Fiesta de la Misericordia, comenzando el día de Viernes Santo. Entonces, me dijo: Por esta novena concederé todas las gracias posibles a las almas (11, 197). También se puede hacer esta novena en otros momentos y por cualquier necesidad.

Palabras de Nuestro Señor que Sor Faustina tomó por escrito:

"Deseo que durante estos nueve días encamines almas hasta el manantial de Mi misericordia, para que encuentren allí la fortaleza, el refugio y toda aquella gracia que necesiten en las penalidades de la vida, y especialmente en la hora de la muerte. Cada día traerás a Mi corazón un grupo de almas diferentes y las sumergirás en el océano de Mi misericordia y Yo conduciré todas esas almas a la mansión de Mi Padre... Todos los días implorarás a Mi Padre gracias para esas almas en atención a los méritos de mi amarga Pasión". (1209)

"Yo (Sor Faustina) contesté: Jesús, no sé cómo hacer esta novena y qué almas traer al abrigo de Tu Compasivo Corazón. Jesús contestó que El me haría saber qué almas encaminar hasta su corazón cada día. (Diario HI, pp. 57-65)


EnlaceBaja gratis la novena en PDF para imprimir

Novena en tamaño oficio (imagen a color) o click en la imagen

Novena en tamaño carta ( imagen en blanco y negro)

Novena en letra grande


Hay oraciones para cada día Y luego se reza la coronilla de la Divina Misericordia.

Aquí para bajar Coronilla para imprimir

Viernes Santo. Jesús en la Cruz


"Viernes Santo. A las tres de la tarde vi a Jesús crucificado que me miró y dijo: Tengo sed. De repente ví que de su costado salieron los dos mismos rayos que están en la imagen. En el mismo momento sentí en el alma el deseo de salvar las almas y de anonadarme por los pobres pecadores. Junto a Jesús agonizante me ofrecí al Padre eterno por el mundo. Con Jesús y por Jesús y en Jesús estoy unida a Ti, oh Padre Eterno. El Viernes Santo, Jesús sufrió ya de manera distinta en el alma que el Jueves Santo." (Diario 648)

"De pronto vi. a Jesús crucificado que me dijo: Busca la fuerza y la luz en Mi Pasión. Terminada la confesión medite la tremenda Pasión de Jesús y comprendí que lo que yo sufría era nada en comparación con la Pasión del Creador y que cada imperfección, hasta la mas pequeña, había sido la causa de aquella tremenda Pasión. Luego mi alma fue compenetrada por un gran arrepentimiento y solo entonces sentí que estaba en el mar insondable de la misericordia de Dios. Oh, qué pocas palabras tengo para expresar lo que siento." (Diario 654)

"Durante la Santa Misa vi al Señor Jesús clavado en la cruz, entre grandes sufrimientos. Un silencioso gemido salia de su Corazón, un momento después dijo: Deseo, deseo la salvacion de las almas; ayudame, hija Mia, a salvar las almas. Une tus sufrimientos a Mi Pasion y ofrécelos al Padre Celestial por los pecadores." (Diario 1032)

"Por la noche vi al Señor Jesús crucificado. De las manos y de los pies y del costado goteaba la
Sacratisima Sangre. Un momento después Jesús me dijo: Todo esto por la salvación de las almas. Reflexiona, hija Mia, sobre lo que haces tú para su salvación. Contesté: Jesús, cuando miro Tu Pasion no hago casi nada para salvar las almas. Y el Señor me dijo: Has de saber, hija Mia, que tu cotidiano, silencioso martirio en la total sumisión a Mi voluntad introduce a muchas almas al cielo y cuando te parezca que el sufrimiento sobrepasa tus fuerzas, mira Mis llagas, y te elevaras por encima del desprecio y de los juicios humanos. La meditación de Mi Pasion te ayudara elevarte por encima de todo. Entendi muchas cosas que antes no había logrado comprender." (Diario 1184)

"Viernes Santo. Vi al Señor Jesús martirizado, pero no clavado a la cruz, antes de la crucifixión y me dijo: Tú eres Mi corazón, habla a los pecadores de Mi misericordia. Y el Señor me mostró interiormente todo el abismo de su misericordia por las almas y conocí que lo que había escrito era, verdaderamente, una gota." (Diario 1666)

Jueves Santo: aceptar la Voluntad de Dios con sumisión

"(14) 25 III 1937. Jueves Santo. Durante la Santa Misa vi al Señor que me dijo: Apoya tu cabeza sobre Mi pecho y descansa. El Señor me abrazó a su Corazón y dijo: Te daré una pequeña parte de Mi Pasión, pero no tengas miedo, sino que sé valiente; no busques alivio, sino que acepta todo con  sumisión a Mi voluntad.

Mientras Jesús se despedía de mi, un dolor tan grande estrechó mi alma que es imposible expresarlo. Me abandonaron las fuerzas físicas, Salí rápidamente de la capilla y me acosté en la cama. Me olvidé de lo que pasaba alrededor de mi, mi alma estaba deseando al Señor y toda la amargura de su Corazón divino se comunicó a mí. Eso duró no más de tres horas.

Rogué al Señor que me preservara de la vista de los que me rodeaban. Aunque traté, no pude tomar ningún alimento durante todo el día, hasta la noche. Deseaba ardientemente pasar toda la noche en la oscuridad  con el Señor Jesús. Recé hasta las once, a las once el Señor me dijo: Ve a descansar, te he hecho vivir durante tres horas lo que he sufrido durante toda la noche. Y en seguida me acosté en la cama.

Estaba completamente sin fuerzas físicas, la pasión me las quitó del todo. Todo el tiempo estaba como desmayada, cada latido del Corazón de Jesús repercutía en mi corazón y traspasaba mi alma.

Ciertamente si ese martirio hubiera sido solamente mío, habría sufrido menos, pero cuando miraba a Aquel a quien mi corazón había amado con todas las fuerzas, que Él sufría y yo no le podía dar ningún alivio, mi corazón se despedazaba en el amor y la amargura. Agonizaba con Él y no podía morir; pero no cambiaria ese martirio por todas las dichas del mundo.

En ese sufrimiento mi amor aumentó de modo indecible. Sé que el Señor me sostenía con su omnipotencia ya que de otro modo no habría podido resistir ni un momento. Viví junto con Él toda clase de tormentos de modo singular. El mundo no conoce todavía todo lo que Jesús ha sufrido.  Le hice compañía en el Huerto de los Olivos y en la oscuridad del calabozo, en los interrogatorios de los tribunales, estuve con Él en cada etapa de su Pasión; no se ha escapado a mi atención ni un solo movimiento, ni una sola mirada Suya, conocí toda la omnipotencia de su amor y de su misericordia hacia las almas.” (D. 1053-1054)

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